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De la nieve de los polos a la arena del desierto

Hace un par de días regresé de Nordkapp. Sí, en invierno. Pocos lo hacen, casi nadie. Ese es su encanto. Podéis verlo todo en la web AuroraBorealis del Club14. Dentro de unos meses, podré explicaros por aquí la experiencia, que como comprenderéis, fue inolvidable. Junto a mis amigos Carlos Llabrés y Pablo Sancho, conquistamos Nordkapp y fotografiamos auroras boreales saliendo en moto desde España. 40 días de aventuras.

Pero la rueda de la inquietud y la aventura sigue. Sirva este post para hacer de enlace entre la nieve de los polos y la arena del desierto. Mañana jueves por la noche Belén y yo tomaremos un ferry que nos dejará en Melilla junto con nuestra BMW. Marruecos nos espera.

No puedo asegurar crónicas puntuales y diarias, dependerá del WiFi, pero lo intentaré. Estad atentos. Comienza #LaRutaMarroquí.

El arte de no perderse

Desde hace ya algún tiempo recibo peticiones para que explique cómo hago las rutas, el uso que hago del GPS y la utilización del roadbook. Creo que es momento de satisfacer esas inquietudes. Así que éste va a ser un post técnico, ya sabes entonces a qué atenerte. Tampoco pretende ser un tutorial ni quiere ser una biblia, sino solamente una manera más de planificar los viajes.

1. El destino.
Lógico, no? Si hablamos de planificación, es que debemos tener un destino. Existen otros viajes tipo “carretera y manta” que no se planifican. En ese caso, no hace falta leerse todo esto. Para un viaje medianamente planificado lo primero que necesitamos es un destino. Ya sea una zona, una ciudad o incluso una foto (no será la primera vez que hago un viaje casi en exclusiva para ver en directo alguna cosa que me impresiono viendo una simple foto).
Una vez tenemos el destino, hemos de encajarlo con los días que disponemos. También es conveniente investigar algún punto que sea de nuestro interés por el camino. Todo esto nos ayudará a conformar el recorrido.
2. El recorrido.
Por lo general, utilizo Google Maps para definir el recorrido. Te permite numerosos puntos intermedios e incluso variar la ruta simplemente arrastrándola hacia la carretera deseada. Es cierto que también la planifico con viamichelin, aunque solo sea para verla encima de los preciosos mapas Michelin, donde la orografía, nombres de puertos de montaña, etc están bastante mejor que en Google Maps. Pero me sigo quedando con el de Google entre otras cosas porque su interface me parece mucho más cómoda. Una cosa importante: no os fiéis del tiempo aproximado que calcula. Nada más lejos de la realidad. En general se puede rebajar en un 20-30% sin correr en exceso. Mejor fiarse de lo que diga el GPS una vez cargado.
3. El GPS.
No me gustan los GPS típicos para conducción, tipo TomTom o Zumo. Pueden ser muy cómodos, pero les faltan funcionalidades que suelo usar, como seguir un track o cargar un mapa topográfico. De momento uso un Garmin GPSMap 60 Cx, aunque acabo de adquirir un fabuloso Garmin Montana 650t con el que he hecho la última ruta. La funcionalidad es prácticamente igual a la del GPSMap 60, pero con una pantalla enorme.
Para cargarle  la ruta planificada hago dos cosas. Lo primero es descargarme el track creado desde el Google Maps. Para ello utilizo este addon para Safari o Firefox que transforma la ruta en un archivo GPX. Un simple “copiar y pegar” en un documento de texto cambiándole el .txt por un .gpx servirá para que cualquier aplicación del estilo GPS Babel la cargue en el GPS. Ya tenemos dibujado en nuestro dispositivo la ruta planificada desde Google.
El segundo paso lo hago desde el propio GPS (aunque también se podría hacer desde Google Maps exportando puntos en lugar de trakcs), creando la ruta con los diferentes puntos entre los ya dibujados por en track. La información de la duración de la ruta así obtenida ya es mucho más fiable. Ahora solamente falta seguir las indicaciones del navegador.
4. El Roadbook.
Llamadme romántico, pero me gusta más seguir el roadbook que el GPS. Fundamentalmente porque el aparatito diabólico “piensa” por él mismo y a veces puede decidir que su ruta es mejor que la que tú planificaste. Y puede que tenga razón, pero mira, prefiero tener yo el control, ya que en el roadbook si que está fielmente reflejada (y en el track del GPS, es cierto) la ruta inicialmente planificada.
Lo primero es conocer el roadbook. No es más que un rollo de papel con todos los puntos de interés anotados uno tras otro, fundametnealmente cambios de dirección. Pasemos a ver toda la información que presentan cada uno de esos puntos.
  • Kilometraje total. Es necesario haber puesto a cero uno de los cuentakilómetros de la moto (o del GPS) al inicio de la ruta. Este número nos indica cuándo debemos realizar la acción indicada.
  • Kilometraje parcial. Es la distancia entre este punto y el anterior. En algunas motos (como la F800GS) puedes poner a cero el cuentakilómetros parcial desde un botón del manillar, y eso es de gran ayuda. Si no es así, sirve para tener una noción de la distancia al siguiente punto y nada más, deberemos fiarnos solo del total.
  • Instrucción. La indicación aquí expresada va a gustos. A mi me gusta poner solamente los cambios de dirección y las paradas turísticas programadas. Si quieres ser más exacto, puedes poner lo que se te antoje, como travesías de pueblos o curvas peligrosas. Han de ser claros y con la información justa y necesaria. Ni más ni menos.
  • Observaciones. Aquí suelo poner el nombre del pueblo donde existe el cambio de dirección, así como el nombre de la nueva carretera y el siguiente pueblo (o lo que pone en el cartel indicador, después de una exhaustiva búsqueda con el Street View del Google Maps). También se puede poner las coordenadas del punto o cualquier anotación que sea de interés.
  • Kilómetros a destino. Simplemente eso, cuánto nos queda para llegar a destino.
Para confeccionar todo esto estuve usando una plantilla de Excel durante bastante tiempo (las hay por la red, son fáciles de encontrar), pero ahora utilizo Tulip, un programa para iPad. De todas formas, siempre se ha de hacer calculando a mano la distancia punto a punto, no existe ningún programa mágico que lo de todo hecho (a excepción del carísimo GPS Tripy, que tras introducir los puntos en su aplicación para el ordenador te proporciona algo parecido en su pantalla). Así que para calcular todo ello, vuelto a utilizar Google Maps.
Para la visualización de esa información, hasta hace poco utilizaba un tupperware de los chinos convenientemente modificado y anclado al manillar, pero ya desde hace unos meses utilizo mi iPhone donde me he cargado todo el roadbook en PDF.
5. En marcha.
Una vez encima de la moto, pongo los cuentakilómetros parciales a cero, activo la navegación de la ruta en el GPS y pongo en pantalla la primera indicación del roadbook. Para salir de las ciudades suelo seguir al GPS (sería muy tedioso haberlo plasmado en el roadbook). Ya en carretera me fío casi en exclusiva del roadbook, dejando el GPS únicamente como apoyo y para ir calculando la hora de llegada aproximada, para saber el tiempo del que dispongo, y para confirmar (viendo el dibujo del track) que vamos por la ruta correcta.
Entre los posibles problemas que podemos tener el más común es que tras algún desvío o pérdida, los datos de kilometraje total no coincidan con los de nuesta moto. es por ello que es mejor también disponer del parcial. Si es muy engorroso ponerlo a cero tras cada cambio de dirección, nos seguiremos fiando del total, haciendo mentalmente las correcciones necesarias.
Otro posible problema es que el GPS nos mande por carreteras diferentes de las que indicaste en el roadbook. Dice un proverbio chino que “hombre con dos relojes nunca sabe qué hora es”, y podríamos extrapolarlo a “hombre con dos GPS nunca sabe por dónde va”. Así que deberemos tener muy claro cuál es nuestro sistema principal y cuál es el de apoyo. Como he comentado, yo me fío del roadbook, entre otras cosas porque la cartografía de Google suele ser más actualizada que la de mi Garmin.
Y no hay más. Los amantes de los mapas (por cierto, siempre es bueno llevar alguno de papel a mano, ya que dan mejor visión de conjunto y son muy útiles para preguntar en caso de pérdida) ya saben que uno de los placeres de la ruta (a parte de la ruta en sí) es el poder seguir el plan prediseñado y que las cosas vayan apareciendo tal y como lo planificamos en casa. Con estos sistemas generalmente lo consigo casi sin excepciones. De todas maneras, siempre intento dejar algún tramo a la imaginación, al más puro estilo “por aquí no era” de McBauman. Para ello, lo mejor es meter directamente un punto de destino en el GPS programándolo para ir por la ruta más corta, activando navegación por pistas y desactivando autopistas. Así, la aventura estará servida!
Ahora solamente queda que te lances a la carretera y me digas qué sistema de navegación utilizas tú.

Las rutas del verano

Ya es momento de decidirnos. Queda poco menos de un mes y hasta hace pocos días no tenía claro ni las fechas ni el destino de este año. Pero este fin de semana nos hemos puesto las pilas y ya tenemos el esqueleto de lo que serán las dos (sí, dos!!) rutas de este año. Comencemos por el principio.

1. La ruta de los Balcanes.

Ya estuvimos el año pasado, camino de Estambul y nos encantó tanto los paisajes como el viaje en el tiempo que supone meterse en Albania o en determinadas zonas de Bosnia. Paladear la guerra cercana y luchar contra sus carreteras y caminos imposibles. Esta vez iré solo, ida y vuelta en 15 días.

2. La Ruta Polaca

Este es el plato fuerte después del aperitivo balcánico. Belén y yo recorreremos en moto el norte de la Europa no escandinava, pasando por escenarios importantes relacionados con la II Guerra Mundial. Polonia es el destino final, pero la vuelta por la ruta conocida como la Romantische Strasse en Alemania será la guinda.

Como siempre, la publicación del post con fotos y crónica será diario, casi “en directo”. Así que no os lo perdáis. En vuestras pantallas a partir del 14 de Julio!

A dos días de la partida hacia LaRutaDeOriente

Dos días. La cuenta atrás toca a su fin, y es necesario ultimar algunas cosas. El equipaje ronda en mi cabeza desde hace horas, como flotando en una nube demasiado grande para ser metida en esa maleta. Habrá que desechar cosas, habrá que inventar espacios. Las tres maletas se me antojan insuficientes para llevarlo todo, pero la experiencia me dice que siempre cabe todo.

La moto está preparada, revisada, con neumáticos nuevos. Esperando. La ruta, ya planificada, y el primer hotel en el Valle de Aosta ya reservado. Parece que hará buen tiempo. Todo está de cara, esperándonos para rellenar ese huequecito en nuestra memoria que hemos preparado para todas las vivencias que están por venir. Y así, alimentar otros once meses de tediosa espera hasta el siguiente reto. Así es la vida…

La tensa espera hasta el martes se hace interminable, con ganas de hacer el equipaje, de montarlo todo en la moto y salir pitando hacia Oriente. Ganas de saber que hemos planificado bien, de saber que no nos hemos dejado nada en casa. Ganas de estar harto de moto y esperar con ansia la siguiente parada. Ganas de escribir el primer tweet del viaje, de escribir el primer post y de editar el primer video. Ganas de que Belén experimente por vez primera el placer de los grandes viajes, de saberse capaz de conseguir grandes retos, de vencer a la aventura… Ganas de que vosotros lo leáis y lo disfrutéis con nosotros.

Quedan dos días para comenzar #LaRutaDeOriente. Nosotros estamos preparados. Y vosotros?

La Ruta de Oriente

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Los días se hacen cada vez más largos y las noches más cortas. El bochorno ha llegado, y el nórdico ha quedado relegado al último estante del armario. El verano llegará en unas horas… Como las aves migratorias, todos estos signos me indican que deben comenzar los preparativos. Como a los adolescentes el día previo a una cita que se prevé intensa, los nervios -esa mezcla de miedo y de deseo- me envuelven y me llevan a un torbellino de sensaciones que no me perdería por nada del mundo.

Comienza ahora una carrera contrarreloj hasta el 9 de Agosto. Mapas, papeles, guías de viaje han esperado pacientemente ese momento en el que todo viajero se pone en marcha, quizá meses antes de su partida real. La ruta está casi definida, pero faltan bastantes flecos por perfilar. Checklist de viaje, pasaportes, revisiones de la moto,… Algunas cosas están ya listas, a otras aún le queda bastante para ser incluso comenzadas. Este viaje ha tenido un embarazo duro, pesado y en muchos momentos de futuro incierto. Pero a medida que avanzaron los días, el parto se vislumbra excelente.

La Ruta de Oriente (desde ahora #LaRutaDeOriente en @DrJaus) discurrirá por 16 países durante unos 9000 kilómetros. Tres semanas de paisajes que quitarán el aliento, extremos en algunos casos, cercanos en otros, y desconocidos en su mayoría. Desde las altas cumbres suizas a la soleada costa croata pasando por el Paso del Stelvio. Desde la desconocida Albania a los misteriosos paisajes de los Monasterios griegos de Meteora. Desde la exótica Estambul a las remotas Bulgaria y Rumanía. Cruzaremos la Transfaragasan Road, visitaremos lo que queden de las ruinas de Sarajevo, la belleza desconocida de Ljubljana o los serenos paisajes del Lago di Como. Todo un arco iris de olores, sabores, experiencias y aventuras.

Esta vez no iré solo. Y es que no podía dejar en tierra a quien en otros viajes más septentrionales vivió casi en primera persona lo que yo le contaba. Esta vez recordaremos juntos los kilómetros, las alegrías, la dureza del viaje y la gloria de haber llegado, una vez más en moto, a otra de las puntas de Europa. Por supuesto, vosotros también estáis invitados. Dicen que solo se recuerda aquello que nunca sucedió; para que el olvido no borre la senda del camino recorrido, los reportes diarios, el twitter y los videos nos ayudarán a recordarlo. En definitiva, comienza La Ruta de Oriente.

Gentlemen, start your engines!

Un día. Eso es lo que pone en la cuenta atrás del blog. Habrá que hacerle caso. Antes de partir quedan algunos flecos por solucionar. Entre ellos, éste:

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Al Director Técnico.

Al Mánager.

A los que leen el blog.

A los que han oído hablar de él pero aún no lo leen.

A los que he repasado haciendo curvas en moto.

A los que han intentado repasarme.

A todos mis amigos de las motos.

A todos los que van en moto, aunque no sean mis amigos.

A la gente que ME EN_CAN_TA.

A las personas que sufrirán por mí.

A las personas que tendrán envidia sana.

A los que me preguntan por el viaje en los pasillos del trabajo.

A los que se preocupan por cómo lavaré mi ropa interior.

A los que han ido alguna vez al Cabo Norte.

A los que están yendo al Cabo Norte.

A los que salieron a dar una vuelta.

A los patrocinadores.

Al resto de mi familia.

Al resto de mis amigos.

A la Coca Cola, por darme la idea.

A vosotros,

GRACIAS!

Gracias por soportarme todos estos meses.

Gracias por interesaros por el viaje.

Gracias por sufrir.

Gracias por desearme suerte.

Gracias por acompañarme.

Porque como dicen en las 500 millas (qué poquita distancia) de Indianápolis, “Gentlemen, start your engines!” ARRANCAMOS!!

NOS VAMOS. PONEOS EL CASCO, tenemos mucho camino por delante!!

Mini viaje de entrenamiento: Barcelona – Biarritz

Cualquiera lo diría. Un Barcelona – Biarritz ida y vuelta en un fin de semana y le llamo “mini”… Y ahora que acabo de recoger la moto que me ceden para hacer el viaje creo que de “mini” tiene poco.

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Un fantástica Kawasaki Z1000 del 2010. Impresionante estética. Potencia de sobras. Pero una naked… Y eso en la autopista debe de doler. Acabo de hacer 30 kilómetros y no es nada recomendable sobrepasar velocidades legales: la cabeza, el cuello y el resto del cuerpo parece querer quedarse atrás. Para un ratito de autopista, está bien… te agachas un poco y vas tirando. Pero a ver cómo me las apaño con la bolsa sobredepósito puesta. Y no es que necesite demasiado equipaje para un fin de semana, pero la cámara de fotos en algún sitio tendrá que ir.

Es por ello que he planeado una ruta con poca autopista (bueno, hasta Zaragoza será autovía), y mucha carretera de montaña y general francesa. Pirineos aragoneses y franceses, y la vuelta por la Vall d’Aran. Entre 9 y 10 horas de moto diarias que me servirán de entrenamiento para la gran aventura. Como siempre, actualizaciones en directo desde Facebook y Twitter. Y la crónica con las fotos en los próximos días!

Si quieres cotillear la ruta prevista, aquí tienes el rutómetro.

Entrenando con los amigos…

Un paseo por la Catalunya Norte


Map your trip with EveryTrail

Son 590. Ni 4, ni 8, ni 15, ni 16 ni 23 ni 42. 590 es mi “número chungo”. Desde que conzco esa cifra escandalosa, a veces pienso que no seré capaz. 590 son la cantidad de kilómetros que he de hacer cada día durante el viaje al Cabo Norte. Algunos días más, y algunos días menos… es lo que tienen las medias (las medias estadísticas, me refiero).

Por ese motivo, cualquier excusa para ponerme encima de la moto y hacer kilómetros no la dejo desaprovechar. He de autoconvencerme que puedo hacer 590 kilómetros al día durante 26 días (vamos mal… solamente de escribirlo me entra vértigo…). Este fin de semana, tras aplazarse un viaje previsto a Biarritz (en moto, por supuesto… pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión), aproveché una salida motera de mis amigos para ir a hacer kilómetros. No han sido 590, han sido unos pocos menos, unos 445 en poco más de 5 horas y media. Algo de autovía y mucho de carretera de montaña. Ripoll, Berga, Coll de Nargó… las poblaciones iban apareciendo y desapareciendo rodeando la carretera. Algunas veces con buen asfalto, otras con no tanto; algunas veces húmeda pero la mayoría en seco; pero siempre divertidas. Durante el trayecto hemos tenido que socorrer a una Ducati Monster que ha acabado bajo el guardarraíl de estas carreteras de montaña, afortunadamente sin consecuencias graves para sus ocupantes. Durante más de una hora hemos demostrado que el espíritu motero sigue ahí, a la espera de ayudar al compañero accidentado hasta que lleguen las asistencias. Y eso reconforta tanto por hacer de buen samaritano como por saber, a ciencia cierta, que si yo me encuentro en esa situación, alguno de nuestra “familia motera” vendrá a socorrerme.

Los neumáticos de la BMW F800GS no se encuentran en su mejor momento ni mucho menos. Están en fase de “estirar” su duración lo máximo posible, y por ello no me daban excesiva confianza. Pero aún así hemos ido lo suficientemente rápidos como para que me plantee si estos kilómetros me han servido de entrenamiento. Pero sí, ha habido algunos aspectos interesantísimos que servirán en gran medida para el gran viaje.

El GPS. El alimentador del GPS falla más que una escopeta de feria, y al final he decidido utilizarlo con las pilas, en lugar de con la toma de corriente de la BMW. Es un detalle a mejorar de cara al próximo viaje.

El casco. Llevo dos días utilizando un Shoei Multitech convertible que me ha dado buenas sensaciones. A pesar de ser menos liviano que mi BMW Enduro, su mayor aerodinámica lo hace más confortable. Hoy me he puesto el habitual BMW y en la autovía, con bastante viento y a un ritmo rapidillo se hace muy incómodo. Claro que las ventajas de la gran amplitud de visión y la comodidad también pesan, pero con viento no hay color. Además un convertible me permite hacer fotos sin quitarme el casco (llevo una reflex). Es un dato que seguiré analizando antes de tomar la decisión definitiva.

El ir acompañado. Indudablemente echaré en falta las risas que me pego con mis amigos en las paradas. Indudablemente es mucho más divertido ir en compañía. Pero las paradas siempre son más largas, los adelantamientos se eternizan y en definitiva se pierde tiempo. A demás, TheLongWayNorth es un viaje de aventura, y la aventura está en esa cifra mágica (590) y en la soledad durante 26 días.

En definitiva, una salida a un ritmo elevado, que no tiene nada que ver con el viaje de este verano… pero del que se puede aprender y madurar. Lo maduraremos esta semana, porque la semana que viene todos Salimos a dar una Vuelta con Fabián. No? (que por cierto, me ha nombrado su médico oficial durante su viaje de dos años… y yo encantado!! Esperemos que no me de nada de trabajo!).

De momento te puedes descargar la ruta de hoy para el Google Earth aquí.
Y si no tienes Google Earth, también puedes ver la ruta aquí.

Preparando el retorno: Cabo Norte – Barcelona


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Retorno épico. Los días se acortan cuanto más al sur me encuentre… Y sobre el mapa esos días se me antojan cortos, aunque el contador de kilómetros diarios me da vértigo. 
Ya tengo fecha de salida, el sábado 24 de julio. Y eso quiere decir, que con toda la ruta programada, tendría que tener fecha de regreso: 18 de agosto. 26 días encima de la moto. Para quererla o para odiarla, eso está por ver. Serán unos 14.000 kilómetros, 2.000 más de los previstos, a una media de 590 kilómetros diarios, si descuento el par de días de descanso (previstos en Helsinki y en Tallinn). Demasiados? El tiempo lo dirá. Despliego el mapa y observo: De Barcelona a Bali en línea recta no llegan a 13.000… Bufffff…. Las comparaciones son odiosas…
Los Países del Este bien merecerían un viaje para ellos solos, y si mi relación con mi querida BMW no se trunca tras tantos kilómetros con ella, podría ser un próximo destino. Pero ahora el tiempo apremia y el turismo ya está hecho en Noruega. Así que (con ligeras licencias) este será un retorno a tiro hecho.  He planificado paradas indispensables en las capitales bálticas, en Cracovia, Bratislava y Budapest. Así, recorreré Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Eslovenia, Italia y Francia, para regresar nuevamente a España. Junto con los países de la ida, serán 16. Un buen ramillete. Me cabrán todos los escudos pegados en las maletas?

Preparando la segunda parte: Estocolmo – Cabo Norte


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Grandes dilemas han pasado por mi cabeza durante la planificación de esta parte del viaje, quizá la más importante. TheLongWayNorth no es simplemente un viaje en moto, de carreteras reviradas y experiencias moteras, sino que quiero compaginarlo con cierto contenido turístico y sobre todo fotográfico. Sé que es difícil contentar por igual a todas esas partes de mi: la motera, la fotógrafa y la viajera, pero he intentado llegar a un equilibrio, que si bien no es perfecto, creo que satisfará todas mis ambiciones.

Por eso la subida hasta Cabo Norte la realizaré por Noruega. Muchas ruteros prefieren subir lo más rápidamente posible, para cumplir el objetivo sin sorpresas, y bajar haciendo turismo por los fiordos. Pero mi regreso está previsto por otro lado, por los países del Este (es la parte que me falta planificar, y la que me entusiasma realmente… sin desmerecer los fiordos!),  así que mi viaje al norte será realmente largo y revirado, atravesando Noruega de sur a norte.
Oslo, Bergen, los fiordos del Sur, el glaciar Jostedalsbreen o las Islas Lofoten están dentro del trayecto. En total, desde Estocolmo serán -siempre que se cumpla la planificación, cosa que no tengo nada claro- 9 jornadas hasta Nordkapp. No hay descanso, excepto el día que pasaré en las Lofoten, en el que solamente recorreré unos 250 km. 
La jornada más larga serán casi 590 kilómetros de carreteras reviradas -ahora encontrar una autopista es misión imposible,… y aburrida-. Me he dado cuenta que en Noruega las jornadas no hay que planificarlas por kilómetros, sino por tiempo… ya que depende qué carreteras se tienen que recorrer extremadamente despacio, y además los ferrys te trastocan toda la programación. Así, tengo previsto una media de 8 horas diarias de conducción real, siendo alguna de ellas hasta de 9 horas y 45 minutos. Intentaré madrugar, sobre todo en estas etapas maratonianas, aunque la gran cantidad de horas de sol de las que dispongo en esta época del año seguro que me ayudarán a concluir alguna jornada que otra. A esto hay que sumarle que no tendré alojamientos reservados, y no es plan de buscarlos a eso de las 9 de la noche en un país escandinavo, donde supongo que los horarios no son como en España.
A decir verdad, lo que más me preocupa es aguantar día tras otro este ritmo… Pero sin dificultades,  los retos y las aventuras dejan de serlo. La satisfacción de realizarlos es directamente proporcional a las dificultades encontradas.
Como vengo haciendo, ahí arriba tenéis el mapa. Y aquí el rutómetro más detallado.
Por favor, si has estado por la zona y me quieres dar alguna recomendación en vistas de la ruta prevista, no dudes en dejar un comentario. Me irá de fábula!