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La Ruta de la Camarga, 2018

IMG_1473Siempre que podemos, volvemos a la Camarga. No es más -ni menos- que la desembocadura del Ródano, cerca de Marsella. Para el que no lo conozca, es un espacio natural con multitud de lagunas, aguarales, salinas y fauna salvaje donde abundan hasta flamencos. Y también lugares de interés artístico. Un todo en uno.

La sorpresa de esta nueva visita fue Montpellier. Habíamos dormido ya en algunas ocasiones, pero nunca nos habíamos adentrado en el casco antiguo. Y es espectacular. Callejones pintorescos con infinidad de restaurantes y terrazas repletas -al menos en verano- de gente. Bullicio y alegría por las calles. Un acierto.

El recorrido de esta ruta une los principales lugares de la Camarga, como fueron Le Grau-du-Roi, con su puerto prácticamente integrado en el pueblo que lucía un interesante mercadillo, la siempre interesante ciudad amurallada de Aigues-Mortes, la costera población de Saintes-Maries-de-la-Mer, los enormes estanques de Vaccarès o Fangassier o los tranquilos y delicados canales de Martigues.

IMG_1486Ya por la noche, Arles y su fantástico circo romano, o los lugares inmortalizados por Van Gogh como son la Place du Forum o el puente de Langlois no decepcionan.

IMG_1524Os dejo, en la página de Roadbooks el track de la ruta y nuestro cuaderno de viaje, con impresiones y dibujos rápidos de lo que vimos en esta ruta.

Un fin de semana por… El País Vasco – El vídeo

Calentito de hace un par de días, así es este pequeño vídeo para que quede constancia que seguimos recorriendo la península recordando lugares que nos han encantado y descubriendo otros nuevos. En esta ocasión por Euskadi volvimos a Tolosa, descubrimos Zumárraga y Elantxobe y rememoramos Lekeitio, Ondarroa o Getaria, entre otros. Ahí va el vídeo!

La Ruta de las Gaitas. Cuarto vídeo. Irlanda (II)

Y finalmente acabé de editar el porrón de imágenes de nuestro viaje a Escocia e Irlanda. En este último capítulo (un poco largo, ya)… recorreremos el sur de Irlanda, saltaremos a Gales, y acabaremos la ruta en Francia, en el Mont-Saint-Michel. Las imágenes hablan por sí solas. Dentro vídeo!

De la A a la Z: Álava

Con motivo de haber completado la lista de provincias peninsulares recorridas en moto, comienzo aquí un ligero repaso conmemorativo. Desde estas pocas líneas viajaremos una por una a cada una de ellas, remarcando lo que más me ha impactado. Conviene incidir en que esto no es una guía de viaje ni pretende serlo, sino que son ligeros apuntes que, si bien el viajero ávido de experiencias puede utilizar para nuevas ideas en sus rutas, solamente pretende avivar mi memoria. ¿Dispuesto? ¡Comenzamos!

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Álava tiene únicamente un gran fallo: Está demasiado cerca de Zaragoza, nuestra base de operaciones. Eso significa que no le he prestado suficiente atención, y que durante las rutas del fin de semana ha sido un mero lugar donde pasar la noche del viernes. Aún así hemos pasado ratos memorables.

Vitoria, su capital es una ciudad sorprendente con varios puntos de indiscutible importancia. Su almendra medieval es uno de ellos, ya que las estrechas calles muy comerciales están repletas de vida a cualquier hora. La catedral de Santa María (la catedral vieja) estuvo de restauración bastante tiempo, pero creo que es una joya gótica de especial interés. Asómate también a la plaza de la Virgen Blanca, verdadero centro neurálgico de la ciudad. Amplios espacios irregulares, con lugares pintorescos en todos sus rincones. Además Vitoria cuenta con interesantes y sorprendentes murales a todo color en muchos de sus edificios. No te los pierdas! Y para cenar, nada mejor que el restaurante IKEA, donde rodeado de una decoración en madera diseñada por Mariscal te encontrarás sorpresas culinarias de primer nivel en un ambiente muy distendido.

¿Y en el resto de la provincia? Me quedo con la Rioja Alavesa y sus bodegas, donde el diseño arquitectónico se ha empleado a fondo. Bodegas como la del Marqués de Riscal en Elciego o Ysios en Laguardia bien merecen una parada.

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Salto del NerviónLas salinas de Añana también nos sorprendieron, aunque recuerdo que el día fue lluvioso. Múltiples terrazas ascendían por la colina haciendo reposar el agua para extraer sal. A los que venimos de las orillas nos sorprende ver este tipo de instalaciones lejos del mar.

Nuestra asignatura pendiente la tenemos con el Salto del Nervión, en la frontera con Burgos. Dicen que es el salto de agua más alto de la península, pero la única vez que intentamos verlo estaba completamente seco. Así que deberemos volver en alguna época más propicia.

En definitiva, una ciudad sorprendente y una provincia con muchos alicientes, a los que además deberemos añadir un sinfín de carreteritas que pierden entre verdes colinas y los preciosos caseríos vascos.

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Retorno al Este. Vídeo (2ª Parte)

Aquí está la segunda parte del vídeo de la ruta de este verano por Balcanes, Bulgaria y Rumanía. En este capítulo vamos desde Mostar (Bosnia) hasta Sofía, en Rumanía, pasando por el Piva Canyon de Montenegro, Albania, Macedonia y el Monasterio de Rila, ya en Bulgaria.

Retorno al Este. Vídeo (1ª parte)

Pues me he tomado mi tiempo, pero aquí está la primera parte del vídeo de la ruta Retorno al Este que hicimos este verano. En este primer capítulo recorremos el norte de Italia y nos adentramos en los Balcanes por Croacia hasta Mostar. Próximamente los siguientes capítulos.

 

Toulouse, Concorde y Zaragoza. Retorno al Este. Cap. 26 y final.

Hemos pasado nuestro última mañana de viaje viendo aviones. Mira, soy así de friki. El museo Aeroscopia de Toulouse abrió sus puertas hace algo más de un año, y tenía muchas ganas de verlo. Sobre todo para admirar al Concorde, y los otros aviones que allí se exponen. Pero de eso ya hablaremos más adelante en otro blog.

Pues no, al final no hemos pillado el Concorde para volver a Zaragoza. Hemos ido por carretera y tal. Por cierto, menudo calorazo solo pasar el túnel de Bielsa! Hemos batido el récord del viaje, con 37,5ºC!! Y yo que temía por las temperaturas balcánicas!

Lo que sí me ha parecido supersónico es cómo se han pasado de rápidas estas cuatro semanas. Ha sido un viaje intenso y muy variado, casi día a día. Casi 10.000 kilómetros de ruta, catorce países y muchos recuerdos. Como el romanticismo de la Piazza San Marcos de Venecia, desde ahora siempre muy especial para nosotros. O el silencio incómodo en la base aérea abandonada de Zeljava, en Croacia. Me quedo con el encanto de Mostar y su puente, en Bosnia y Herzegovina. O la grandiosidad del Piva Canyon en Montenegro, el encanto de la puesta de sol en el lago Ohrid de Macedonia, o las montañas de Belogradchik de Bulgaria. Recordaré siempre los monasterios pintados de Rumanía y las vistas de la ribera del Danubio en Budapest, Hungría. O el paseo a media tarde por Bratislava en Eslovaquia, y la majestuosa plaza de Oloumoc. Y como no, Hallstatt, el pueblo de postal de Austria, los imponentes Dolomitas y el Passo San Boldo de Italia, o las imperdibles Gorges del Tarn en Francia. 

Hemos atravesado los Cárpatos dos veces, los Alpes, los Dolomitas y los Pirineos, y las motos no han dado ni una sola queja. Y por supuesto he de acordarme de la valentía de Belén, que como en otras ocasiones se ha lanzado a la aventura por países complicados para conducir como Albania, Bosnia o Rumanía. Además, ha tenido que aguantarme 28 días, y eso es de mucho mérito ya de normal. Así que imagínate lo que ha sido en mi estado. Porque no lo he dicho en ningún momento, pero una hernia discal me ha hecho la pascua durante todo el viaje, dejándome como un auténtico inválido en cuanto me bajaba de la moto. Por todo ello, gracias, Belén.


Y gracias a vosotros, que me habéis aguantado las crónicas, las fotos desde la habitación del hotel o los restaurantes al aire libre. De verdad, es duro ponerse a escribir a las once de la noche, pero es impresionante la fuerza que dáis para hacerlo y compartir lo que ha sido nuestro viaje. Gracias de verdad. 


Y ahora qué? Pues a hacer coladas. Que la lavadora ya está pidiendo que le saquemos la primera tanda de ropa sucia. Y en un par de días, el resumen estadístico y de gastos del viaje. En unos días, los vídeos del viaje. Y durante los próximos meses, toda la información turística que he recopilado la iré desgranando en el blog El Rutómetro de Jaus. Estáis invitados.

Y como decía aquél, vámonos a la cama que esta gente querrá irse a casa. Buenas noches!

Las gargantas del Tarn. Retorno al Este. Cap. 25.

Que no habéis ido nunca a las gargantas del Tarn? O mejor dicho, las Gorges du Tarn, que ahora ya he adoptado el francés como segunda lengua nativa. De hecho, he comprobado que el francés es idéntico al castellano pero hablado despacito. Así lo he hecho en el hotel y en la crepería y me han entendido perfectamente. Ye suis fransuas de la frans.


Pues a lo que iba, que me disperso. Las Gorges du Tarn son unos 70 kilómetros que no te puedes perder a poco que salgas de España. Que qué ofrecen? Pues a nivel de carretera, curvas suaves y buen asfalto. Y a nivel paisajístico, de todo: gargantas estrechas, paredes rocosas que llegan hasta donde la vista no te alcanza, un río de un color verde esmeralda que lo flipas, pueblitos de piedra que parecen estar en equilibrio precario sobre el abismo… Claro que todo eso es un gran inconveniente si vienes a disfrutar de la carretera, porque la vista no para quieta mirando de un lado para otro.


El momentazo del día? Pues la súper idea de Belén de irnos a comer al río. A la sombrita, con el agua fresca a tus pies (no, yo no me he quitado las botas, pero Belén no podía dejar de hacerlo) y una paz increíble a pesar de estar rodeados de gente. Porque esta zona está sorprendentemente poco transitada, pero la de piraguas que van bajando por el río! En definitiva, que había gente pero no agobiaba en absoluto. Por cierto, comprando la ración de tomates del día he visto que vendían bombonas para el hornillo. Adivináis de qué marca? CAMPINGAZZ!!!! Guillotine pour le vendedour del Decathlon!!


Y finalmente, Toulouse, tras doscientos kilómetros donde hemos combinado carreterita de curvas divertidas y bastante autovía, que nunca viene mal cuando estás deseando llegar y el termómetro está nuevamente en 36ºC. Curiosamente yo le tenía mucho miedo al calor balcánico que ya hemos sufrido en otros viajes y las mayores temperaturas las hemos sufrido en Francia, tanto a la ida como a la vuelta. Se la ví, mon amí.

La cena, a base de crêpes, como solemos hacer al menos una vez siempre que estamos por Francia. Y los de hoy estaban de muerte, en serio. No me preguntes qué llevaban, porque mi nivel de francés no ha llegado hasta ese punto, pero estaban de repetir. Y así lo habría hecho si no hubieran sido tan lentos. Porque a las 11 de la noche me cerraban la puerta del parking del hotel. Y las perfectas indicaciones del recepcionista no me convencían:

–No tienes más que marcar tu número de habitación y tu apellido– dijo el conserje pelirrojo con barba de hipster.

–¿Lo marco en el panel de al lado de la puerta?– repliqué.

–Sí, si. Ahí mismo.

Pero vamos a ver, Zanahorio: el panel de al lado de la puerta solamente tiene los números del 0 al 9. A ver cómo leches le meto ahí mi apellido. Esto último lo pensé, pero no se lo dije. Era extremadamente seguro que llegáramos antes de las 11… excepto en el improbable caso de que el de la crepería tardara lo indecible con los platos. Total, que hemos llegado a las 23:06. Afortunadamente, la puerta estaba abierta. Esto ya me suele pasar a menudo, que me preocupo de problemas que aún no son problemas y que la mayoría de las veces nunca llegan a serlo. Ye suí así, mon petit lector.

Y ya vale de interioridades que yo soy muy celoso de mi vida privada, por eso casi no cuelgo nada en redes sociales (ejem). Ale, circulen. Nosotros a descansar, que mañana toca un pequeño museo y un nuevo (o no tan nuevo) país. Buenas noches.

Lulú? Se mua. En Francia! Retorno al Este. Cap. 24.

A ver, que hoy estoy reivindicativo. Se me ha pegado algo de la revolución francesa y hoy van a rodar cabezas. Pero comencemos por el principio. Y el principio no es otro que pasar a Francia desde Italia, rodeados por montañacas de esas que te quitan el aliento. Como vienen siendo los Alpes, vamos. 


Y a eso que sigues la carretera y te encuentras el desvío hacia el Galibier. Pues para allí que nos hemos ido, rodeados de glaciares con nieves perpetuas por carreteritas estrechas con un desnivel muy importante y sin quitamiedos. De esas que molan, vamos. 


Hemos seguido a Grenoble con algún que otro temor a que la carretera estuviera cortada, porque llevaba varios kilómetros viendo el cartel de Grenoble tachado. Al final solamente era un corte para los camiones y autocaravanas. Nosotros pasamos sin problemas. Y después a comer ensalada de tomate, que con el calor apetece más que los fideos esos de sobre. Además, se nos ha acabado el gas del hornillo. Y aquí rueda la primera cabeza: señor del Decathlon que me vendió la moto de que los hornillos Primus los encontraría más fácilmente en Europa que los de la marca CampinGaz, NO TIENE NI IDEA! En Austria e Italia me cansé de preguntar por los recambios de bombonas Primus, Y NI UNO TENÍA. En cambio de CampinGaz… A patadas! Menos mal que me gusta la ensalada de tomate. 


Tenía pensado pasar por las Gorges de la Bourne. De hecho hemos pasado por allí. Pero ha sido un lapsus mío, porque lo que realmente buscaba era Combe Laval. Y por mucho que seguía la ruta del GPS, el espectacular cañón no aparecía. He tenido que buscar y buscar para encontrarlo finalmente. Y es que pasar por ahí vale la pena.


La cosa ha sido que tras desviarnos unos míseros 18 kilómetros, los 120 que faltaban para destino se han convertido… en 200! A ver, señor Garmin: Si desde el punto A faltan 120 kilómetros, desde A+18 no pueden faltar 200km. Si hace falta, me hace usted dar la vuelta y vuelvo por donde he venido. Además, me ha calculado una hora de llegada que ni yendo en bicicleta. Guillotina también hoy para el GPS.


Y luego ha llegado la cena en Alès, que así se llama el pueblo donde estamos. Debe ser que nuestro idioma nativo italiano nos ha confundido, pero de 4 platos que hemos pedido (la carta estaba en francés, evidentment) NO HEMOS ACERTADO NI UNO! Eso sí, buenos estaban todos. Así que voy a pasarme la noche practicando. Lulú? Se mua.

De Bérgamo a los Alpes. Retorno al Este. Cap. 23.


A ver, que me encanta Italia. Y no solo por el dominio natural del idioma del que hablamos ayer, sino por todo. Lo latinos que son, los paisajes cambiantes, los monumentos, la comida,… Todo. Pero qué quieres que te diga? Lo de poner casi todas las gasolineras automáticas me parece una muy mala idea. Y mira que en los países nórdicos son así y nunca tuve ningún problema. Pero la cosa es que en Italia no hago más que tener problemas con las tarjetas. Dos VISAs que llevo, pues ninguna vale, oye. Al final has de hacer cuentas sobre los litros que nos cabrán, porque tampoco tenía cambio. O te toca pagar en el LIDL con un billete de 50 eurazos para pagar un par de tomates y así tener cambio. Lo dicho, que no me mola. Además, carísima. Punto negativo.


Por lo demás, hoy descubrimos Bérgamo. Aunque casi me pierdo. Y mira que me oriento, pero fue bajarme de la moto en la Città Alta, echarle un vistazo al GPS y tenerlo todo controlado. Y a los 10 metros, las cosas no me cuadraban. Tras unos momentos marronáceos de bloqueo, al final decido volver a la moto a por el GPS. Y mira que me fastidia depender del cacharrillo, pero va bien el jodido.


De Bérgamo me quedo, sin dudarlo, con los techos de Santa María Maggiore. Son realmente espectaculares cómo puedes ver en todas las fotos que cuelgo hoy. Y mira que llevamos techos en este viaje! Pues estos estarían dentro del top 5. Y también sorprende que en una misma plaza coexistan dos templos tan grandes como el Duomo y Santa María. Pero bueno, Italia siempre ha sido un desparrame. Que hay que poner una iglesia? Pues toma dos! Que hay que poner un lavacoches? Pues que tenga para veinte coches a la vez! Exageración a tope. 

El resto del día, un coñazo. Carreteritas, rotonda, carreteritas… Y así hasta el infinito pasando por los suburbios de Milán -que no hemos parado porque ya la conocemos- y Turín. Y a partir de ahí, lo mejor: nuevamente el abrazo de los Alpes. Se nos iban acercando por derecha e izquierda hasta casi dejarnos sin puesta de sol. Pedazo picos! Lo que decíamos: desparrame! 

Hoy dormimos a más de 1000 metros de altura en Oulx, a tiro de piedra de Sestriere. Así que mañana entramos en Francia. Pero tranquilos, que aún nos queda mucho viaje. Buenas noches!