Jelou. Aim lukin for de citijeart campus acomodeishon –me dijo el hombre barbudo desde la ventanilla de su Vauxhall Corsa alquilado. Sabía que andaba perdido, porque le habíamos visto preguntar poco antes a un señor que limpiaba la entrada de la Universidad de Inverness. Dejé pasar unos segundos. Una pausa dramática mientras paladeaba y me deleitaba con lo que iba a decirle:

– Eres español, ¿verdad?– le dije. Su cara de agobio se tornó esperanzada.

– ¡Sí!– dijo. –¿Tanto se me nota?– No contesté. No quería herir su orgullo. Eran del norte. Vascos. Se ve que no conocían bien esta zona de las afueras de Bilbao.

– Es este edificio de aquí –le dije. Ya había hecho la buena acción del día. Apadrina un español. O un vasco, vete a saber. 

Antes de eso, el día había transcurrido casi soleado, sobre todo la primera mitad. Luego nublado, pero al menos no ha llovido. Hemos comenzado en Saint Andrews y su catedral en ruinas. Alguna de sus paredes desafían fuertemente las leyes de la gravedad, aguantando en equilibro el paso de los siglos. Luego, un paseo por sus calles, donde una brigada de ghostbusters regaba con aspersores cualquier resquicio en el asfalto intentando evitar que brotaran malas hierbas. Y es que claro, con estas lluvias aquí deben salir plantas de debajo de las piedras, nunca mejor dicho. 

Dunkeld es famosa por su catedral, también en ruinas. Pero la hemos encontrado llena de andamios. Nuestro gozo en un pozo. Pero la pequeña población nos ha agradecido la visita con un maravilloso parque con un hermoso césped y unos árboles centenarios y un hermoso césped que se esparcía hasta las orillas del río. Muy bucólico todo. 

Pitcholry la hemos pasado como una exhalación. Muy turístico todo. Si no pensabas comprar una bufanda de cachemira o un kilt escocés, mejor ni parar. Como el Castillo de Blair. Hemos entrado en sus jardines, pero el precio era tremendamente caro para echar solo un par de fotos, así que lo hemos desestimado. 

Así hemos llegado a Inverness y al Citiheart Campus Acommodation, una residencia de estudiantes que habilitan como hotel en los meses de verano. Alojamiento barato y de calidad aceptable. Que están los precios… Y en el parking he tenido una conversación con un BMW hater, de estos que dicen que cualquier otra marca es mejor. No le han valido los argumentos de la cantidad de kilómetros sin averías que llevo en mis BMW’s. Se ha limitado a decir: “You’re a lucky man”.

Y sí, soy un hombre con suerte. Con ese tipo de suerte que no se tiene, que se busca. Igual que el hotel. Que hay que buscarlo.  Y si no, se pregunta. Que no pasa nada por preguntar. Que nos gusta mirar mucho el GPS pero nada preguntar. Y preguntando se llega a Roma. O a Inverness. Vale. Desvarío ya. Es momento de dejar de escribir y ponerse a dormir. Bona nit. Click.