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No, si ya lo decía yo. Me gusta el cardán. Cadena, caca. Mira que es un coñazo tensar y engrasar casi a diario. Pues no ha sido suficiente. La cadena de la Derbi de Belén ha dicho basta. Y se ha roto, la muy jodía. Así, como quien no quiere la cosa. Entre La Ferté-Saint-Cyr y Crouy-sur-Cosson. Vamos, en el culo del mundo francés conocido. Ahí estaba la Derbi, con la cadena colgando y yo que la miraba pensando… “Y se supone que yo ahora tengo que solucionar el marrón…” Menos mal que apareció Phillippe.

Phillippe trabaja en una granja. Bueno, no sé si era una granja, pero por ahí corrían un par de gallos que eran más grandes que Caponata (sí, ya tengo una edad…). Phillippe no habla nada de español. Ni de inglés. De hecho, dudo que hablara un correcto francés. Pero entendía de cadenas. Tras un corto diálogo ininteligible por ambas partes, ha cogido la cadena, ha separado el eslabón de cierre, que es el que se había partido, y ha dicho una laaaarga frase en francés. Pero un francés cerrado cerrado, oye. De esos que ni que afines el oído entiendes nada.

Pero como Phillippe asentía y ponía cara de que tenía la solución, afiné aún más el oído. Y entendí esto perfectamente:

– Mira, coge tu moto que funciona (porque la maravillosa BMW con cardán esa que llevas funciona, no?) y te vas a Muides-sur-Loire. Pasas el puente y llegas a Mer. Ahí sigues las indicaciones hacia la autopista, pasas la primera rotonda después del pueblo y giras a la derecha. La siguiente rotonda a la izquierda y tiras recto. Encontrarás un polígono con industrias. Ahí, antes de llegar al desvío de la autopista, giras a la izquierda. A la derecha no, a la izquierda. Verás que hay un tractor verde muy grande. Es una cosechadora, pero como se ve que tienes cara de no tener ni idea de cosas agrícolas, quédate con la idea de que es un tractor. Eso debes saber lo que es. Pues eso se llama Chesneau Agricol. Ahí te pueden vender un eslabón.

Bueno, no sé si dijo eso exactamente. Pero a mí me sirvió… Me sirvió para hacer turismo por todo el polígono de Mer. Calle arriba, calle abajo. Rotonda para arriba, rotonda para abajo… buscando un tractor verde. Y al final lo encontré. La nave tenía un enorme escudo verde con un ciervo amarillo. Era un concesionario de la marca de tractores John Deere. ¿Y aquí van a tener el eslabón de cierre de una cadena de una moto Derbi Terra Adventure 125?

Entré con cara de panoli. ¿Sabes cuando ves a uno de pueblo de esos que trabajan en una granja de pollos entrar en la FNAC? Pues eso pero al revés. Con mi cadena grasienta en la mano. Y se me acerca uno. Lo siento, pero a este no le pregunté el nombre. Pero tampoco hablaba español. Ni inglés. Solo el mismo francés cerrado del culo del mundo francés conocido. Le enseño la cadena diciéndole con la mirada:

– Cadena pupa. Arreglas bien?

O algo así. Es que no soy muy preciso diciendo cosas con la mirada, qué quieres. Y sin decir palabra, se lleva mi grasienta cadena (bueno, la de la Derbi de Belén) y vuelve al cabo de un rato (dos minutos) con la misma cadena grasienta pero que lucía un nuevo eslabón de cierre. Toma ya. Y gratis. ¡Viva John Deere! Y yo que era más de Massey Ferguson…

Total, que en hora y media, cadena arreglada y puesta, y seguimos ruta. Ah! ¿Que no os lo he dicho? La ruta de hoy iba de castillos del Loira. Chambord, Cheverny, Chenonceaux, Blois… Todo muy bonito. De hecho han pasado más cosas. Hasta un accidente (bueno, incidente) en París. Hoy todas las tortas se las ha llevado la Derbi de Belén, pobre. Pero para saber detalles del tema, tendréis que leer el post de Belén. Que a mi, Phillippe y John Deere me tienen robado el corazón.

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