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Aún no hace cuatro años decidí emprender lo que yo pensaba que era la aventura de mi vida. Sin prácticamente experiencia en viajes en moto, me empeñé en llegar a Cabo Norte en solitario. Un día de verano de 2010 llegaba en moto al punto más septentrional del continente. Me sentía pletórico y feliz. Lo había conseguido. Esa noche, como cada noche del viaje, escribí en este mismo blog: “Existen dos tipos de auténticos moteros: los que han ido a Cabo Norte, y los que lo harán alguna vez. Yo ya pertenezco al primer grupo”. Independientemente de si ahora mismo considero la frase acertada o no, es cierto que ese viaje marcó mi vida. A partir de él los viajes en moto se sucedieron uno tras otro, prácticamente sin descanso. La página TheLongWayNorth.com ha sido testigo de todos ellos. El hecho de documentar los viajes siempre ha obedecido a un único fin: constatar el cambio que me supuso ese viaje. Dar a conocer cómo la vida se ha desparramado en un millón de colores delante de la visera de mi casco desde entonces.

Poco después de ese viaje, decidí escribir un libro. Había descubierto que me gustaba escribir. Yo creía que mis únicas habilidades artísticas se basaban únicamente en cierta habilidad fotográfica, pero de sopetón me encuentro con que la gente no se aburría demasiado leyendo mis textos. Y comenzó realmente la aventura. Tardes sueltas recopilando información sobre mi primer viaje a Nordkapp, pensamientos, rutas,… un sinfín de cosas que llegaron a agobiarme en alguna ocasión. Tres años después de empezar a escribir Llovía. La tormenta mojaba el césped que rodea la pequeña casita. Siempre me ha gustado que llueva las noches de verano…”  recibí la prueba de impresión del libro en mi casa. Fue un momento emocionante. Y hoy los primeros lectores lo reciben en sus casas. Y he de decir que me emociono aún más. Me emociono y me asusto a partes iguales, pensando en la responsabilidad que he adquirido. La responsabilidad de entretener y no defraudar en quien ha depositado unos cuantos euros de confianza en mi.

En busca del norte es un hijo buscado y querido. Un hijo que me dará alegrías y disgustos, por supuesto. Pero que nace con solamente un objetivo: hacerte que apartes el libro a un lado, que te pongas el casco y que salgas a descubrir tu verdadero Norte. Yo ya lo hice hace cuatro años. Y desde entonces soy mucho más feliz.

Debería acabar agradeciendo a todos aquellos que han hecho posible esta felicidad en mi rostro. Por supuesto a mi madre, que es la que sufre para que yo disfrute. Y a Belén, que ha sido y seguirá siendo el más grande apoyo con el que puedo contar. Y a todos vosotros, mis amigos virtuales (o no tan virtuales) que gracias a este blog y a las redes sociales he encontrado. Y aunque parezca un tópico (que lo es…), sin vosotros esto no sería posible. Ni tendría sentido. Gracias. Espero que disfrutéis leyendo el libro tanto como yo lo he hecho escribiéndolo. Va por vosotros.