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Sí, ya sé que el tono que le he dado a las crónicas de este viaje ha sido jocoso, desenfadado y cercano. Muy de tú a tú. Que no sé de dónde viene esa expresión. Y por otro lado, debería ser “de yo a tú”. O “de tú a yo”. Pero “de tú a tú” suena como si hablaras contigo mismo. Sea como sea, que he hecho las crónicas como si os las contara en la barra de un bar. Aunque yo soy más de sentarse, que se está más cómodo.

A lo que iba, que esta vez me voy a poner serio un rato. Porque sí, lo que hemos hecho ha sido serio. Por tres razones fundamentales. Pasemos a enumerarlas y explicarlas:

1. La Derbi. ¿Queréis que os sea sincero? No las tenía todas conmigo que la pequeña Derbi Terra Adventure 125 aguantara el reto. Si nos ceñimos a la lógica, estaba clara: esos motores deberían aguantar 12.000 kilómetros sin problemas. Lo normal es hacerlos en dos o tres años, no en 24 días. Pero el desgaste de las piezas mecánicas es el mismo. O menor, por haberle hecho menos ciclos de calentar-enfriar. Pero vamos, que igual estoy equivocado, no soy mecánico.

El primer día, cuando llegamos a Lyon y la Derbi estaba entera, pensé: “si ha podido aguantar un día, podrá aguantar dos”. Al llegar a Alemania, pensé lo mismo: “si ha aguantado dos días, podrá aguantar tres”. Y así sucesivamente. Bueno, no del todo. A la semana de viaje, dejé de pensarlo y estaba casi seguro de que no tendríamos problemas de motor. De lo que no es motor… Bueno, eso depende de la suerte. Solamente ha tenido dos o tres problemillas perfectamente asumibles y disculpables: Se soltó el sensor de velocidad (si hubiera hecho caso al maestro Lluís Oromí, que aconseja perder 5 minutos al día en repasar toda la tornillería, no habría pasado). El segundo problema, la rotura de la cadena. La hemos engrasado y tensado todos los días que ha llovido, o cada dos días máximo. Se iba destentando a marchas forzadas, y el último día, ya había llegado al tope y no se podía tensar más. Todo el kit de transmisión tenía 2000 kilómetros al iniciar el viaje, y pensé que podría aguantar hasta los 14.000. Me equivoqué. Asumo el error. El tercer problemita ha surgido a 70 kilómetros de casa: una chapuza que le hice en un retrovisor hace un tiempo (se había pasado de rosca y lo pegué con soldadura química) ha dicho basta. Nada que no se arregle “pegándolo” otra vez. De hecho, ya está lista.

Y ya. No ha dado más problemas. Prácticamente no ha consumido aceite, y le hicimos un cambio de aceite a mitad de viaje. Una campeona.

2. La BMW. Por mucho que digáis, yo estaba seguro que no iba a dar problemas, como así lo ha demostrado en los 180.000 kilómetros que tiene. Ni lo dudaba. Pero lo solemne del caso es que me despido de ella. Ha sido su último viaje. El Gran Viaje. He disfrutado de ella cada kilómetro que le he hecho. Y no me vengáis con tonterías, es una GRAN MOTO. Hay otras grandes motos, pero la BMW R1200GS 2010 es una gran moto. Y la mía más. Ni un problema. Y mañana le haré su último Zaragoza-Barcelona conmigo. Y me dará mucha pena. Pero, leches! Tuvo una muy buena vida! Recorrió toda Europa, más de 30 países. Ha pisado África y Asia, ha visto los confines septentrionales del continente… GRACIAS!!

3. Belén. Obviamente, he dejado lo más importante para el final. El viaje ha sido muy serio para ella. Muchas veces durante el viaje la he mirado ahí delante mío con su pequeña Derbi atravesando puentes entre las Lofoten y no me lo podía creer. Hace muy poco más de un año hacíamos prácticas en su parking. Era la primera vez que cogía una moto con marchas. Y mírala ahora, dentro del selecto grupo de gente que ha ido a Nordkapp. Diría yo más: dentro de los pocos que se aventuran a hacer cosas que a la mayoría de gente se le antojan imposibles: Nordkapp en una 125, a 90 km/h como máximo. OLÉ!!! Y sin una sola queja, mala cara o signo de desfallecimiento. Ha disfrutado todos y cada uno de los 12.000 kilómetros del viaje.

Además ha sido un viaje especial y perfecto. He llegado a una compenetración y una confianza con ella como nunca había llegado. Porque sí, amigos. Esa confianza ha llegado a límites tan insospechados que sería cuanto menos indecoroso citarlos aquí en público. Hemos reído como nunca, hemos disfrutado lo inimaginable, a pesar de que la climatología no nos ha respetado en absoluto. Pero  ha dado igual. Ha sido un gran viaje.

Ah! ¿Y además queréis saber qué ha pasado hoy? Resumo:

Desayuno con los franceses sin entender ni papa. STOP. Campos de girasoles. STOP. Más girasoles. STOP. Subida al Portalet con algo de lluvia. STOP. España con sol. STOP. Tormentaza en Sabiñánigo (y van 17 días seguidos lloviendo), STOP. Sol y calor en la autovía de Huesca. STOP. Belén llega a casa y sube y baja tres veces la cuesta de su parking. Primera vez que lo hace en 1 año. STOP

Por último, debería daros las gracias por vuestros comentarios y palabras de aliento. Soy consciente que es un coñazo inmenso leer las crónicas de dos pirados en moto un día tras otro, pero a pesar de que muchos días no nos apetecía en absoluto, hemos cumplido sin falta a nuestra cita. Espero que aunque sea un poquito, hayáis disfrutado leyéndolas. Y ya, que esto se va haciendo largo. Un abrazo a todos, etc, etc. Bla, bla, bla,… Enhorabuena a los premiados.

Ah! Y no perdáis la oportunidad de salir En busca del Norte. (Publicidad encubierta). Jejejeje.

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