TheLongWayNorth

La aventura de cada fin de semana

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Una de las cosas que me trae más de cabeza son los neumáticos. Cualquier motero sabe que son un elemento importantísimo de seguridad. Unos neumáticos en mal estado pueden convertir un agradable paseo en un infierno: pérdidas de adherencia en curva, una frenada inesperada, charcos… o incluso un pinchazo. Por lo tanto es fundamental elegir un buen neumático dependiendo del uso que le demos a la moto. En el caso de las trail, además hay que valorar el porcentaje de uso off-road que le vamos a dar.

En TheLongWayNorth mayoritariamente pisaré asfalto, prácticamente en su totalidad, excepto en algún desplazamiento a alguna lugar más agreste o acceso a zonas de acampadas. La primera opción que se me ocurrió es montar unos neumáticos completamente asfálticos a la BMW F800GS, pero verdaderamente no tengo ni idea cuál sería el comportamiento de la moto con estas gomas, ya que no las he montado nunca. Además, aunque sean pocos kilómetros, no quiero tener sustos con la moto tan cargada en pistas de tierra con ese tipo de neumáticos. Así que han quedado descartados.

Actualmente llevo montados unos Metzeler Tourance, que ya están pidiendo un relevo. Me han funcionado bien en asfalto, y no tan bien en pistas, pero suficiente si no te dedicas al enduro. Además llevo el Tourance EXP detrás, mucho más asfáltico que el normal. Comparados con los Bridgestone Battlewing que llevaba la BMW de serie, han tenido una duración similar (unos 15.000 km, aunque aún les puedo sacar 1.000 o 2.000 más…), un comportamiento en carretera quizá mejor, y claramente superior en off-road (sobre todo el delantero, que no es EXP).

La duración del neumático es importantísima en esta aventura, porque es primordial llegar con las mismas gomas con las que salí: no puedo planificar un cambio de neumáticos de una manera sencilla, y creo que será imposible encontrarlos de un día para otro por ejemplo… en Lituania. Así que necesito un neumático que me dure al menos unos 15.000 kilómetros… y las dos marcas lo cumplen. La F800GS tiene la particularidad que gasta por igual el delantero y el trasero, por lo que los cambios son dobles, cosa que facilita montar siempre el mismo tipo delante y detrás.

Como ya he dicho, los Tourance que llevo actualmente están tocando a su fin, pero tengo que apurarlos (dentro de la seguridad, obviamente) al máximo, porque si monto ya los nuevos, y visto el ritmo de kilómetros que le hago a la moto, no me durarían toda la ruta. Una opción es buscar y encontrar gomas de segunda mano, para usarlas hasta el inicio del viaje, para después montar las definitivas. De momento voy controlando los neumáticos casi a diario, para no tener sorpresas.

Otro punto importante es el tema pinchazos. Los sprays no funcionan, los kits reparapinchazos no sirven para neumáticos con cámara… así que solamente me queda el recurso (aparte de llamar al RACC) de cambiar la cámara… cosa que es muy difícil con el caballete lateral que lleva mi moto… así que estoy pensando en ponerle uno central para el viaje, exclusivamente para poder quitar rueda y cambiar cámara. Hace unos meses se me ocurrió desmontar la rueda trasera tras un pinchazo y gracias al gato del coche y a su rueda de repuesto pude mantener la moto alzada mientras lo hacía… Por lo tanto es indispensable el caballete central. Seguiremos dándole vueltas.

En definitiva, parece que la opción más sensata sería montar exactamente las mismas gomas que llevo ahora, las Metzeler Tourance (EXP detrás, normal delante), que me han dado un buen compromiso entre duración y agarre en casi cualquier circunstancia. Qué experiencias tenéis vosotros?

Esta tarde ha llegado el último elemento de transformación de la F800GS a una auténtica moto aventurera. La rejilla protectora del faro. Llegó demasiado tarde para la LongWayLeft y posiblemente demasiado pronto para la LongWayNorth, pero el caso es que ha llegado. No creo que sea imprescindible para el tipo de viaje que voy a hacer, pero no negaréis que le da un toque muy aventurero… Además las piedrecillas pueden salir de cualquier lugar en 12.000 kilómetros. Y ya que te pones a comprar cosas…
En otro orden de cosas, ya estoy comenzando a encajar la ruta hacia NordKapp. La planificación será más sencilla si la divido en tres etapas: 
  1. Barcelona – Estocolmo. Vías rápidas, máximo kilometraje posible al día. Aunque no descarto alguna paradita en ciudades europeas interesantes. 
  2. Estocolmo – Cabo Norte. Nada de vías rápidas. Suecia y Noruega en todo su esplendor. Ni muchos ni pocos fiordos. Naturaleza salvaje.
  3. Cabo Norte – Barcelona. Retorno de turismo rápido. A definir aún los países a atravesar. Lo que parece más o menos inamovible es pasar por Zagreb, donde seguramente me esperen algunos amigos que retornan de su viaje motero por Croacia.
Seguiremos informando.

A un día de partir hacia los Picos de Europa, la checklist cobra su verdadera importancia. Los ítems van siendo rescatados del olvido de mi memoria y marcados uno tras otro. Nunca me gusta hacer ni deshacer maletas, posiblemente por la sensación recurrente viaje tras viaje de que se te olvida algo,  como casi siempre suele suceder. Tengo curiosidad por saber qué olvidaré esta vez

La que sí está completamente lista para el viaje es mi BMW. La F800GS venía equipada con ordenador de a bordo y manetas protectoras. Obvié el ABS y desgraciadamente los puños calefactables que tanto he echado de menos este invierno. Pero en estas semanas la he ido vistiendo para la gran aventura, como cuando vamos al Coronel Tapioca días antes de un viaje. La última adquisición han sido los faros suplementarios de la foto de la cabecera. Y es que no es nada agradable que te alcance la noche en alguna carretera secundaria mal iluminada -aunque no creo que tenga ese problema en el Círculo Polar Ártico en agosto-. Además, también es muy importante ser visto, y es que incluso de día siempre es mejor tener un exceso que una falta de luz. Yo creo que le dan un new look espectacular a la moto. Los faros suplementarios Wunderlich no han sido excesivamente difíciles de colocar, aunque tuvieron que acabar el trabajo los de BMW, a la vez que le hicieron la revisión de los 30.000 km. Y es que uno de los cables -el que da iluminación al interruptor- no se dejó conectar en su sitio.
También le he colocado unas defensas SW-Motech. No sé si serán necesarias -espero que no-, pero mejor asegurar la integridad de la moto en pequeñas caídas. La BMW se me ha caído unas 3 o 4 veces -casi en parado- y nunca se ha hecho ningún rasguño: queda apoyada en el cubremanetas y en la estribera trasera sin tocar siquiera los intermitentes o el escape. Genial! Pero a pesar de eso, y por el precio relativamente económico he considerado una inversión ponerle las defensas.
El GPS -un Garmin GPSMap 60CSx– lo llevo instalado en el manillar, con un invento de mi primo que me ha salido gratis: una plancha de aluminio recubierta por uno de sus lados por espuma -proveniente de un viejo aire acondicionado-, dos bridas y un trozo de velcro “Dual Lock” hacen su trabajo de manera espectacular; incluso haciendo salidas trail no se ha movido de su sitio ni un milímetro. Para la alimentación del GPS llevo un cable directamente a la toma de corriente que BMW ha tenido a bien colocar junto a la llave de contacto en la F800GS. 
Y por supuesto, la joya de la corona. Las espectaculares maletas de aluminio TraX de SW-Motech que complementan la TopCase original de BMW. Inmensas. Tanto, que se hace difícil conducir la moto aunque las lleves vacías. La tendencia natural a pasar entre coches ha de ser radicalmente abolida. Aunque creas que pasas, NUNCA pasas. De hecho, ya he tenido el primer encontronazo con una pilona por donde creía que pasaba sin problemas. Un pequeño bollo en una de las esquinas, que incluso le dan un new look más aventurero. Y es que el que no se consuela es porque no quiere.
08 de marzo de 2010
Leyendo otros blogs más respetables, de moteros que están dando la vuelta al Mundo, me parece de chiste que esté escribiendo esto. Relatar cómo preparo el viaje de preparación a la escapada al Norte de este verano no deja de provocarme cierta vergüenza. Pero es mi aventura, y por tanto, igual de respetable.
Todo comenzó cuando mi primo, motero de toda la vida, me habló de cierto documental que relataba la aventura del actor Ewan McGregor y su amigo Charley Boorman dando la vuelta al Mundo desde Londres hasta Nueva York vía Asia en sendas BMW 1150 GS. “The Long Way Round”, le llamaron. Comencé a verlos algo escéptico, porque suponía que iba a ser todo un montajillo hollywoodiense descafeinado. Pero la verdad es que me cautivó. Me cautivó tanto que quizá no he podido pensar en otra cosa desde que vi el primer capítulo hace casi dos meses. Tanto que seguí viendo las continuaciones “Race To Dakar”, donde Charley se aventuró en la carrera más dura del Mundo, y “The Long Way Down”, donde ambos viajaron desde Escocia hasta Ciudad del Cabo.
Era fantástico. Yo quería hacer eso. Países exóticos, aventuras en moto, buenos momentos, malos tragos… La moto ya la tenía. No por otra cosa, y a pesar de mi pasado más velocista que rutero, ahora dispongo de una fantástica BMW F800GS de la que estoy encantado. Ahora faltaba saber si yo me atrevería a embarcarme en la aventura. A mis más de 40 años la sensatez me decía que ya se me había pasado el arroz, aunque desde hace bastantes años no le hago caso a la edad que tengo. Pero quizá dejarlo todo durante varios meses no era lo conveniente para mi situación laboral en este momento. Así que me he aventurado a preparar el viaje al mítico Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa. Ya dejaremos las aventuras de verdad para un momento más propicio. Así que un fin de semana me lié la manta a la cabeza y comencé a comprar guías de Escandinavia y saturé a Google de búsquedas referentes al viaje en moto al Cabo Norte. Y como tengo cierto ramalazo exhibicionista, y como no es lo mismo vivirlo que contarlo, no podía dejar de explicarlo al mundo.
En las próximas entradas iré contando todo lo que me sucede en relación a este viaje, que emulando a Ewan McGregor he llamado “The Long Way North”. No pretendo enseñar a nadie a preparar una hazaña épica de las dimensiones que supone 12.000 kilómetros de moto en solitario, sino que pasemos un buen rato yo explicando y tu, sufrido lector, leyendo y riéndote conmigo. Desde la planificación del viaje, los pasos que voy siguiendo o la preparación de la moto, hasta la aventura pura y dura, iniciando desde este momento un cuaderno de bitácora donde lo sabrás todo de mi aventura. Espero que me acompañes!
Por lo tanto, ponte el casco, que comenzamos!