Letze Runde” o “Last Lap” son frases que están en mi vocabulario desde niño; son cosas que pasan por ver carreras desde tiempos de Freddie Spencer. Last Lap es lo que parecía decir esa señora que agitaba su pañuelo blanco y negro en el paso de peatones de una calle de Mónaco.

Era la última jornada. Última vez que empaquetaba mi equipaje, última vez que introducía la ruta en el GPS, última vez que comprobaba que todo estaba en orden antes de encender mi BMW… “Last Lap, Sergio”, pensé. Y qué mejor última vuelta que darla en un circuito mítico, aunque no sea de motos. Tener Montecarlo tan cerca y no aprovecharlo no entraba en mis planes. Así que enfilé Santa Devota, subí hacia el Casino, Mirabeau, Loewe, el Túnel, la Rascasse… Poco a poco fui pasando por esas curvas míticas mientras pensaba en mi última etapa.

Y fueron pasando kilómetros y kilómetros de aburridas autopistas, unos cuantos repostajes -en uno de los cuales un argentino afincado en Italia con una enorme Harley Davidson Fat Boy me preguntó por el viaje, intrigado por la cantidad de pegatinas que llevaba la moto- y algún que otro peaje. Era territorio conocido de recorrerlo bastantes veces en coche y alguna que otra en moto, así que ya me encontraba casi en casa. Y tenía tiempo de pensar.

Pensar en lo que había hecho. 14.500 kilómetros en 25 días. Y todo para llegar al mismo sitio de partida. Y todo para ver una simple bola de hierros en la otra punta de Europa. Pero no. Era mucho más que eso. Ha sido un Viaje, un Viaje con mayúsculas. Una de las premisas que impuse a la salida que lo más importante del viaje no era el destino, sino el camino. Y ahora puedo añadir que lo importante no es solo el camino, sino la compañía. Porque no me he ido solo. Aunque parezca un tópico, he viajado con vosotros. Una de las cosas más importantes que hacía cada día, a pesar de la hora o de lo cansado que estaba, era escribir esta crónica. Porque necesitaba compartirlo con vosotros. Necesitaba viajar con vosotros. Y esta noche no podía ser menos. Last Lap… Por cierto… gracias por acompañarme!

Y finalmente La Jonquera. Solamente quedaba hora y media para que The Long Way North finalizara, para que bajara la bandera a cuadros, para que muchos meses de ilusiones y de trabajo concluyeran. Último repostaje. No estaba acostumbrado a esa presunción de culpabilidad de las gasolineras españolas que es el prepago o el mostrar el DNI al pagar con tarjeta; llevaba 25 días fuera de casa, mil y un repostajes, y no he visto esa desconfianza en ninguno de los 15 países recorridos. Pues bien… último repostaje y… se acabó. A las 17:05 horas, apagué el motor de mi F800GS en el parking de casa. Lo que para mí era una hazaña, había finalizado con éxito.

Pero esto no acaba aquí. Como decía SuperRatón, “No se vayan todavía, aún hay más!”. Ahora vienen los análisis, las anécdotas, algún que otro vídeo pendiente de colgar… Seguiremos informando!

Hoy he recorrido 732 kilómetros en 6 horas y 33 minutos, a una media de 112 km/h. El consumo ha subido hasta los 6,2 l/100km. Hemos recorrido 16 países en 25 días durante 14.441 kilómetros y más de 170 horas sobre la moto. La ruta de hoy la tienes aquí.

The Long Way North. Day 25


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