¿Sabíais que a mucha gente de las montañas irlandesas no les gusta que instalen aerogeneradores en sus horizontes para no estropear el paisaje? Yo no. Pero ahora sí lo sé, a tenor de la cantidad de carteles que así lo decían que nos hemos encontrado en la infinidad de mini-carreteras que hemos cruzado hoy. 

Pero vamos a lo de la crónica y lo de explicar por dónde hemos pasado hoy. Pues por Glendalough. Parada inexcusable para todo aquél viajero que pase por Irlanda. Un complejo monástico en ruinas, donde solamente la peculiar torre cilíndrica de 100 pies de alto permanece altiva. Y desde allí, un agradable paseo para contemplar sus dos lagos. A ver, que mola. Pero igual me esperaba algo más. Le quito una estrella de las tres que le había puesto. 

Luego, la ruta hacia Dublín nos ha pasado por el corazón de las Wicklow Monuntains, de donde después nos hemos enterado que sacan el agua para fabricar la cerveza Guinness. La R115, también llamada la Old Military Road nos ha sorprendido. Tanto por su cascada Glenmacnass Waterfall, como por su trazado esquivando colinas a más de 500 metros de altura (todo un récord en este viaje). Era lo más parecido a la salvaje Escocia que hemos encontrado por el interior de Irlanda. Y no, no me tiréis de la lengua aún sobre si mola más Escocia que Irlanda o al revés. En otro post os comento mis impresiones.

La tarde en Dublín la hemos echado en museo más visitado de Irlanda, la Guinness Storehouse. Pedazo colas que había para entrar. Y de poco no podemos ni hacerlo, menos mal que hemos comprado la entrada por internet mientras hacíamos la cola. Que si no, ni eso. Y a 20€ la entrada, estos de la Guinness creo que hacen cerveza solamente para poder ganar dinero con el museo… Y por dentro, la verdad que es espectacular. Los espacios y la concepción de la visita. Aunque se me ha quedado algo corta, ya que de las 7 plantas, casi la mitad son bares y restaurantes. Pero en definitiva creo que ha merecido la pena.

Y luego, un pequeño paseo de toma de contacto por el centro de la ciudad. Saludos a Molly Malone y captación del ambiente ciudadano un viernes por la tarde-noche: petao de gente en todos los pubs y restaurantes. A estos irlandeses les va la fiesta. 

Mañana, más Dublín. Será el primer día de descanso sin ruta de todo el viaje. Y mira que ya llevamos días. Pero aún nos quedan muchos kilómetros que recorrer. Y muchas fotos que hacer. Hasta mañana. Click.