Y os preguntaréis… ¿Dónde leches está Tinahely? Pues tampoco creáis que lo sé a ciencia cierta. Este pueblo no estaba apuntado en mi libreta. Pero es lo más cerca que hemos encontrado de Glendalough a precio razonable. Y hemos tenido suerte, porque el hotel (un pub con restaurante y hotel) está muy bien. Y nos ha costado encontrar alojamiento tanto para hoy como para mañana en Dublín. ¡Qué precios! Es lo que tiene que coincida con fin de semana. Pero al final, después de mucho hacer y deshacer esta mañana, hemos conseguido encajar todo el tema de alojamientos. Así que a otra cosa.

Hoy era un día de transición. De dejar la espectacular costa oeste irlandesa y desplazarnos ya hacia Dublín y lo que nos queda por ver del este. Por culpa del pequeño problema en la moto de Belén, perdimos los dos preciados días de margen que teníamos y hemos tenido que acortar un poco la ruta por el sur, pero es lo que tiene la aventura pseudoplanificada, que a veces hay que replanificarla del todo. 

Y para que no quedara el día en blanco, hemos estirado un poco la ruta del Google Maps para ver Rock of Cashel, unas ruinas de una iglesia fortaleza situadas en lo alto de una colina de esas verdes verdes en las afueras de Cashel. Un contraste fenomenal el de las ruinas de piedra negra con el verde fosfórico de la hierba y los negruzcos nubarrones que hemos sorteado durante todo el camino.

Y una vez en Tinahely, pues pan fried haddock y chicken curry, todo siempre regado con un par de Guinness. Y de postre, pavalova with cream and fruits. Bona nit. Click.