Pero vamos a ver. ¡Que se supone que estamos en verano! Desde que hemos comido (un estofado de carne con guisantes, que sabía a de todo menos a estofado o a guisantes… lo peor de todo es que me ha acabado gustando…) en un descansillo de la carretera, no ha parado de llover. De arreciar agua, mejor dicho. Porque entre el viento y la lluvia, el agua venía de todos lados. Han sido unos últimos 100 kilómetros por el norte de la isla de Skye algo agónicos. Y encima el guesthouse hoy era de mírame y no me toques. Lujo por todos lados. Hasta en el precio, claro…

Pero vamos, que el día ha empezado sin lluvia. Incluso algunos momentos me pareció ver el sol. Y los paisajes… ¡salíamos de uno y nos metíamos en otro mejor! El valle de Torridon es… juntamente con toda la zona de Applecross y el norte de la isla de Skye lo más parecido que me he encontrado a las islas Lofoten noruegas. De hecho gran parte de la ruta nos la hemos pasado intentando dilucidar si lo de hoy era mejor o peor que Lofoten… A la par, diría yo. Y eso viniendo de mi, es mucho decir.

El Applecross Pass (lo que viene siendo el Bealach Na Ba viewpoint) me ha regalado un momento Stendhal con pocos precedentes en mis viajes. De esos que cuando miras el paisaje solamente aciertas a emitir una risa floja. La mandíbula te baja hasta tocar con el esternón y no logras emitir sonidos inteligibles. Solamente gruñidos guturales de asombro. Pero he de avisaros que por mucho que me he esmerado, las fotos no hacen justicia. 

Y la isla de Skye… Bueno, seguimos para bingo. Sus montañas afiladas y tapizadas de un verde intenso se posan grácilmente hasta las orillas de los múltiples fiordos (no sé si geológicamente son fiordos en realidad, pero tienen un aspecto de lo más parecido). La subida al Old Man of Storr ha sido también épica. Amenazaba lluvia (de hecho llovía en el parking) pero hemos tomado una buena decisión al subir hasta allí, ya que cesó la lluvia y valió la pena a pesar de la escasa visibilidad. 

En definitiva, que me extiendo demasiado para las horas que son y el sueño que tengo: Escocia es un viaje INDISPENSABLE para los que nos gusta disfrutar de los paisajes en moto. Lo digo ya sin necesitar acabar el viaje. Llueva, haga frío o estén los alojamientos por las nubes. Vale la pena. Sí. Palabra.