Hemos pasado nuestro última mañana de viaje viendo aviones. Mira, soy así de friki. El museo Aeroscopia de Toulouse abrió sus puertas hace algo más de un año, y tenía muchas ganas de verlo. Sobre todo para admirar al Concorde, y los otros aviones que allí se exponen. Pero de eso ya hablaremos más adelante en otro blog.

Pues no, al final no hemos pillado el Concorde para volver a Zaragoza. Hemos ido por carretera y tal. Por cierto, menudo calorazo solo pasar el túnel de Bielsa! Hemos batido el récord del viaje, con 37,5ºC!! Y yo que temía por las temperaturas balcánicas!

Lo que sí me ha parecido supersónico es cómo se han pasado de rápidas estas cuatro semanas. Ha sido un viaje intenso y muy variado, casi día a día. Casi 10.000 kilómetros de ruta, catorce países y muchos recuerdos. Como el romanticismo de la Piazza San Marcos de Venecia, desde ahora siempre muy especial para nosotros. O el silencio incómodo en la base aérea abandonada de Zeljava, en Croacia. Me quedo con el encanto de Mostar y su puente, en Bosnia y Herzegovina. O la grandiosidad del Piva Canyon en Montenegro, el encanto de la puesta de sol en el lago Ohrid de Macedonia, o las montañas de Belogradchik de Bulgaria. Recordaré siempre los monasterios pintados de Rumanía y las vistas de la ribera del Danubio en Budapest, Hungría. O el paseo a media tarde por Bratislava en Eslovaquia, y la majestuosa plaza de Oloumoc. Y como no, Hallstatt, el pueblo de postal de Austria, los imponentes Dolomitas y el Passo San Boldo de Italia, o las imperdibles Gorges del Tarn en Francia. 

Hemos atravesado los Cárpatos dos veces, los Alpes, los Dolomitas y los Pirineos, y las motos no han dado ni una sola queja. Y por supuesto he de acordarme de la valentía de Belén, que como en otras ocasiones se ha lanzado a la aventura por países complicados para conducir como Albania, Bosnia o Rumanía. Además, ha tenido que aguantarme 28 días, y eso es de mucho mérito ya de normal. Así que imagínate lo que ha sido en mi estado. Porque no lo he dicho en ningún momento, pero una hernia discal me ha hecho la pascua durante todo el viaje, dejándome como un auténtico inválido en cuanto me bajaba de la moto. Por todo ello, gracias, Belén.


Y gracias a vosotros, que me habéis aguantado las crónicas, las fotos desde la habitación del hotel o los restaurantes al aire libre. De verdad, es duro ponerse a escribir a las once de la noche, pero es impresionante la fuerza que dáis para hacerlo y compartir lo que ha sido nuestro viaje. Gracias de verdad. 


Y ahora qué? Pues a hacer coladas. Que la lavadora ya está pidiendo que le saquemos la primera tanda de ropa sucia. Y en un par de días, el resumen estadístico y de gastos del viaje. En unos días, los vídeos del viaje. Y durante los próximos meses, toda la información turística que he recopilado la iré desgranando en el blog El Rutómetro de Jaus. Estáis invitados.

Y como decía aquél, vámonos a la cama que esta gente querrá irse a casa. Buenas noches!