A ver, que me encanta Italia. Y no solo por el dominio natural del idioma del que hablamos ayer, sino por todo. Lo latinos que son, los paisajes cambiantes, los monumentos, la comida,… Todo. Pero qué quieres que te diga? Lo de poner casi todas las gasolineras automáticas me parece una muy mala idea. Y mira que en los países nórdicos son así y nunca tuve ningún problema. Pero la cosa es que en Italia no hago más que tener problemas con las tarjetas. Dos VISAs que llevo, pues ninguna vale, oye. Al final has de hacer cuentas sobre los litros que nos cabrán, porque tampoco tenía cambio. O te toca pagar en el LIDL con un billete de 50 eurazos para pagar un par de tomates y así tener cambio. Lo dicho, que no me mola. Además, carísima. Punto negativo.


Por lo demás, hoy descubrimos Bérgamo. Aunque casi me pierdo. Y mira que me oriento, pero fue bajarme de la moto en la Città Alta, echarle un vistazo al GPS y tenerlo todo controlado. Y a los 10 metros, las cosas no me cuadraban. Tras unos momentos marronáceos de bloqueo, al final decido volver a la moto a por el GPS. Y mira que me fastidia depender del cacharrillo, pero va bien el jodido.


De Bérgamo me quedo, sin dudarlo, con los techos de Santa María Maggiore. Son realmente espectaculares cómo puedes ver en todas las fotos que cuelgo hoy. Y mira que llevamos techos en este viaje! Pues estos estarían dentro del top 5. Y también sorprende que en una misma plaza coexistan dos templos tan grandes como el Duomo y Santa María. Pero bueno, Italia siempre ha sido un desparrame. Que hay que poner una iglesia? Pues toma dos! Que hay que poner un lavacoches? Pues que tenga para veinte coches a la vez! Exageración a tope. 

El resto del día, un coñazo. Carreteritas, rotonda, carreteritas… Y así hasta el infinito pasando por los suburbios de Milán -que no hemos parado porque ya la conocemos- y Turín. Y a partir de ahí, lo mejor: nuevamente el abrazo de los Alpes. Se nos iban acercando por derecha e izquierda hasta casi dejarnos sin puesta de sol. Pedazo picos! Lo que decíamos: desparrame! 

Hoy dormimos a más de 1000 metros de altura en Oulx, a tiro de piedra de Sestriere. Así que mañana entramos en Francia. Pero tranquilos, que aún nos queda mucho viaje. Buenas noches!