Menos de una semana. Eso es lo que queda. A pesar de todo, no estoy nada nervioso. Los próximos 5 días son lo suficientemente ajetreados como para que aún no me ocupe del sexto.

Este domingo nos hemos ocupado a ultimar detalles sobre la navegación. El nuevo sistema de alimentación del GPS ya funciona, después de que la semana pasada se librara una tremenda batalla entre los 12 voltios de la batería de la BMW y los ridículos 3 voltios del GPS. Pero ahora mi nuevo GPS (y van…) funciona perfectamente.


También nos hemos “inventado” un fantástico roadbook con un tupperware, una percha del IKEA y una cámara de bici, que ha quedado la mar de aparente a la par que funcional.

El tema del “alojamiento” lo llevo encima. Una tienda de campaña y un saco de dormir irán en el asiento trasero, convenientemente impermeabilizados y asegurados mediante el fantástico Pacsafe. Hoy he hecho las pruebas y no se mueven de su sitio, y además me proporcionan una comodidad extra al poder apoyar mis riñones en el saco.

Y por último las pegatinas. Los adhesivos comienzan a poblar las maletas. De momento hay pocos, espero que esta semana me den los que faltan. Pero la moto ya parece otra cosa. La BMW está casi lista, faltan pequeñas (o grandes) cosas, que igual llegan o no… pero yo ya estoy tranquilo: puedo comenzar la aventura con lo que tengo actualmente. Así, que ahora solamente me falta esperar que pase el tiempo… y que sea rapidito, por favor. A veces quieres parar el tiempo y no puedes. Y otras quieres acelerarlo y no lo consigues. Si alguien sabe hacerlo, que me lo cuente, por favor. Es de vital importancia.