TheLongWayNorth

La aventura de cada fin de semana

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Desde hace ya algún tiempo recibo peticiones para que explique cómo hago las rutas, el uso que hago del GPS y la utilización del roadbook. Creo que es momento de satisfacer esas inquietudes. Así que éste va a ser un post técnico, ya sabes entonces a qué atenerte. Tampoco pretende ser un tutorial ni quiere ser una biblia, sino solamente una manera más de planificar los viajes.

1. El destino.
Lógico, no? Si hablamos de planificación, es que debemos tener un destino. Existen otros viajes tipo “carretera y manta” que no se planifican. En ese caso, no hace falta leerse todo esto. Para un viaje medianamente planificado lo primero que necesitamos es un destino. Ya sea una zona, una ciudad o incluso una foto (no será la primera vez que hago un viaje casi en exclusiva para ver en directo alguna cosa que me impresiono viendo una simple foto).
Una vez tenemos el destino, hemos de encajarlo con los días que disponemos. También es conveniente investigar algún punto que sea de nuestro interés por el camino. Todo esto nos ayudará a conformar el recorrido.
2. El recorrido.
Por lo general, utilizo Google Maps para definir el recorrido. Te permite numerosos puntos intermedios e incluso variar la ruta simplemente arrastrándola hacia la carretera deseada. Es cierto que también la planifico con viamichelin, aunque solo sea para verla encima de los preciosos mapas Michelin, donde la orografía, nombres de puertos de montaña, etc están bastante mejor que en Google Maps. Pero me sigo quedando con el de Google entre otras cosas porque su interface me parece mucho más cómoda. Una cosa importante: no os fiéis del tiempo aproximado que calcula. Nada más lejos de la realidad. En general se puede rebajar en un 20-30% sin correr en exceso. Mejor fiarse de lo que diga el GPS una vez cargado.
3. El GPS.
No me gustan los GPS típicos para conducción, tipo TomTom o Zumo. Pueden ser muy cómodos, pero les faltan funcionalidades que suelo usar, como seguir un track o cargar un mapa topográfico. De momento uso un Garmin GPSMap 60 Cx, aunque acabo de adquirir un fabuloso Garmin Montana 650t con el que he hecho la última ruta. La funcionalidad es prácticamente igual a la del GPSMap 60, pero con una pantalla enorme.
Para cargarle  la ruta planificada hago dos cosas. Lo primero es descargarme el track creado desde el Google Maps. Para ello utilizo este addon para Safari o Firefox que transforma la ruta en un archivo GPX. Un simple “copiar y pegar” en un documento de texto cambiándole el .txt por un .gpx servirá para que cualquier aplicación del estilo GPS Babel la cargue en el GPS. Ya tenemos dibujado en nuestro dispositivo la ruta planificada desde Google.
El segundo paso lo hago desde el propio GPS (aunque también se podría hacer desde Google Maps exportando puntos en lugar de trakcs), creando la ruta con los diferentes puntos entre los ya dibujados por en track. La información de la duración de la ruta así obtenida ya es mucho más fiable. Ahora solamente falta seguir las indicaciones del navegador.
4. El Roadbook.
Llamadme romántico, pero me gusta más seguir el roadbook que el GPS. Fundamentalmente porque el aparatito diabólico “piensa” por él mismo y a veces puede decidir que su ruta es mejor que la que tú planificaste. Y puede que tenga razón, pero mira, prefiero tener yo el control, ya que en el roadbook si que está fielmente reflejada (y en el track del GPS, es cierto) la ruta inicialmente planificada.
Lo primero es conocer el roadbook. No es más que un rollo de papel con todos los puntos de interés anotados uno tras otro, fundametnealmente cambios de dirección. Pasemos a ver toda la información que presentan cada uno de esos puntos.
  • Kilometraje total. Es necesario haber puesto a cero uno de los cuentakilómetros de la moto (o del GPS) al inicio de la ruta. Este número nos indica cuándo debemos realizar la acción indicada.
  • Kilometraje parcial. Es la distancia entre este punto y el anterior. En algunas motos (como la F800GS) puedes poner a cero el cuentakilómetros parcial desde un botón del manillar, y eso es de gran ayuda. Si no es así, sirve para tener una noción de la distancia al siguiente punto y nada más, deberemos fiarnos solo del total.
  • Instrucción. La indicación aquí expresada va a gustos. A mi me gusta poner solamente los cambios de dirección y las paradas turísticas programadas. Si quieres ser más exacto, puedes poner lo que se te antoje, como travesías de pueblos o curvas peligrosas. Han de ser claros y con la información justa y necesaria. Ni más ni menos.
  • Observaciones. Aquí suelo poner el nombre del pueblo donde existe el cambio de dirección, así como el nombre de la nueva carretera y el siguiente pueblo (o lo que pone en el cartel indicador, después de una exhaustiva búsqueda con el Street View del Google Maps). También se puede poner las coordenadas del punto o cualquier anotación que sea de interés.
  • Kilómetros a destino. Simplemente eso, cuánto nos queda para llegar a destino.
Para confeccionar todo esto estuve usando una plantilla de Excel durante bastante tiempo (las hay por la red, son fáciles de encontrar), pero ahora utilizo Tulip, un programa para iPad. De todas formas, siempre se ha de hacer calculando a mano la distancia punto a punto, no existe ningún programa mágico que lo de todo hecho (a excepción del carísimo GPS Tripy, que tras introducir los puntos en su aplicación para el ordenador te proporciona algo parecido en su pantalla). Así que para calcular todo ello, vuelto a utilizar Google Maps.
Para la visualización de esa información, hasta hace poco utilizaba un tupperware de los chinos convenientemente modificado y anclado al manillar, pero ya desde hace unos meses utilizo mi iPhone donde me he cargado todo el roadbook en PDF.
5. En marcha.
Una vez encima de la moto, pongo los cuentakilómetros parciales a cero, activo la navegación de la ruta en el GPS y pongo en pantalla la primera indicación del roadbook. Para salir de las ciudades suelo seguir al GPS (sería muy tedioso haberlo plasmado en el roadbook). Ya en carretera me fío casi en exclusiva del roadbook, dejando el GPS únicamente como apoyo y para ir calculando la hora de llegada aproximada, para saber el tiempo del que dispongo, y para confirmar (viendo el dibujo del track) que vamos por la ruta correcta.
Entre los posibles problemas que podemos tener el más común es que tras algún desvío o pérdida, los datos de kilometraje total no coincidan con los de nuesta moto. es por ello que es mejor también disponer del parcial. Si es muy engorroso ponerlo a cero tras cada cambio de dirección, nos seguiremos fiando del total, haciendo mentalmente las correcciones necesarias.
Otro posible problema es que el GPS nos mande por carreteras diferentes de las que indicaste en el roadbook. Dice un proverbio chino que “hombre con dos relojes nunca sabe qué hora es”, y podríamos extrapolarlo a “hombre con dos GPS nunca sabe por dónde va”. Así que deberemos tener muy claro cuál es nuestro sistema principal y cuál es el de apoyo. Como he comentado, yo me fío del roadbook, entre otras cosas porque la cartografía de Google suele ser más actualizada que la de mi Garmin.
Y no hay más. Los amantes de los mapas (por cierto, siempre es bueno llevar alguno de papel a mano, ya que dan mejor visión de conjunto y son muy útiles para preguntar en caso de pérdida) ya saben que uno de los placeres de la ruta (a parte de la ruta en sí) es el poder seguir el plan prediseñado y que las cosas vayan apareciendo tal y como lo planificamos en casa. Con estos sistemas generalmente lo consigo casi sin excepciones. De todas maneras, siempre intento dejar algún tramo a la imaginación, al más puro estilo “por aquí no era” de McBauman. Para ello, lo mejor es meter directamente un punto de destino en el GPS programándolo para ir por la ruta más corta, activando navegación por pistas y desactivando autopistas. Así, la aventura estará servida!
Ahora solamente queda que te lances a la carretera y me digas qué sistema de navegación utilizas tú.

El invierno es una época de transición si de motos nos referimos. No tenemos ese aliciente quincenal de los grandes premios, el clima no acompaña excesivamente a viajar en moto, y tras las fiestas navideñas la mayoría tenemos que esperar a la lejana Semana Santa para engranar unos cuantos días seguidos y sacar nuestras motos a pasear. Es por ello que es un buen momento para actualizarse.

Actualizar la moto; mi BMW R1200GS tiene ahora una nueva imagen más “Adventurera”, con las defensas y los faros suplementarios. Además le acabo de “actualizar” su neumático trasero, que comenzaba a pedir un cambio a gritos.

Actualizar el estado de la ruta del verano. El objetivo esta vez serán los confines de Europa por su lado oriental. Intentaremos pisar Estambul, allá donde Asia y Europa se dan la mano. Como no podía ser menos, el aliciente del viaje será atravesar países tan poco visitados como Albania, Bulgaria o Rumanía. Seguiremos informando.

Actualizar la web, que en pocas semanas sufrirá un cambio en su contenido, dejando atrás el “rumbo norte” del anterior viaje con la F800GS y modernizándose con la R1200GS y su próximo baile por tierras orientales.

Pero de momento, no puedo parar. Y para dar muestra de ello, una pequeña ruta desde Barcelona hasta Peratallada, en Girona. Un fantástico día motero con Belén, y por supuesto con Vicente, Montse y su GTR1400, del que “extraigo” esta foto que me hizo mucha ilusión. Y la semana que viene, más. Carcassonne será el destino. Seguiremos informando, también.

Actualizándome… 100% completado!!

Hoy acabo de hacerle a mi querida BMW R1200GS 30 Aniversario sus primeros 10.000 km. Y mañana hará 3 meses que la saqué del concesionario nuevecita. A mí me parece que lleva un buen ritmo… Múltiples mini-escapaditas por Catalunya y Aragón, un viaje a Córdoba, Sevilla, Cáceres y Madrid, y otro a Soria. La verdad es que mi BMW no se puede quejar de que no la saco a pasear. Porque ya es mía. Sin desmerecer a mi querida F800GS, la Aniversario ya es MI MOTO. Se me revela un poco en parado, donde saca todo su volumen y peso. Pero en marcha… en marcha es otra historia. Tanto en solitario como a dúo, los viajes
son otra cosa. Disfrutar de su motor, de sus suspensiones, de su protección aerodinámica es un auténtico placer. Y no sigo, que va a parecer un anuncio de BMW

Nos quedan varias asignaturas pendientes, como el hecho de marcarnos alguna excursioncita por lo marrón. Pero de momento esperaré a tener los neumáticos adecuados.
De momento, ya le voy dando algún detalle de dónde iremos este verano. No será tanta aventura como la que hice con su hermana pequeña, pero… todo se andará, tiempo al tiempo. Porque espero hacerle muuuchos kilómetros más a mi querida GS. Y vosotros seréis
puntualmente informados de los planes moteros de este verano. FELICIDADES, GS!

Una sensación contradictoria me invadía mientras conducía mi querida BMW F800GS hacia el concesionario BMW Scrath de Terrassa. Los poco más de 5 kilómetros que haría serian los últimos con ella. Después de no pocas aventuras y momentos de gloria, después de cientos de días de caravanas entrando a Barcelona, y sobre todo después de un gran viaje al Cabo Norte, me cambiaba de moto.

La F800GS había cumplido a la perfección en la gran aventura noruega, y respondió sin rechistar a todas mis exigencias, ya fueran 1200km por autopista a ritmo elevado o 10 horas interminables de curvas salvando fiordos. Pero si pensaba repetir con frecuencia este tipo de viajes, debería pensar en otra moto más adecuada para ellos, como es la BMW R1200GS.

Ese desasosiego que sentía me había acompañado en cada cambio de moto. Porque al contrario que pasa con los coches (al menos a mi), mis motos parece que tienen vida. El sentimiento de tristeza se combina con el de alegría por estrenar una nueva moto. En pocos segundos olvidas a tu vieja amiga y la sonrisa invade tu rostro ante la visión de la sustituta. Pero sabia que en esta ocasión no seria así.

Han sido poco menos de 2 años con ella, pero 53.000 kilómetros de placer. Desde el primero hasta el último, todos los kilómetros con la F800GS han sido extasiantes. Hasta estos definitivos 5. Me cambiaba de moto pero seguía disfrutando con ella. Me sentía como si la traicionara, como si la abandonara sin motivo, como si la llevara al matadero.

La BMW R1200GS seguro que se convertirá en la moto de mis sueños. Tras los casi 100 kilómetros que le hice ayer ya le veo todo su potencial… y eso me ilusiona. Ya por la noche me vi enfrascado en una búsqueda de rutas por el Pirineo de Huesca. Pero el post de hoy es para rendir homenaje a una campeona, una moto que aguantó sin rechistar todo lo que le propuse.

Mi moto (ya no la tengo, pero sigue siendo MI moto… la 1200 aún no la siento como mía… aunque ya falta poco para eso) se quedó ahí en la acera, mirándome con cara tristona mientras yo arreglaba todo el papeleo en el concesionario. Finalmente, cuando ya salí con la 1200GS 30 Aniversario y me sumergí en el tráfico de vuelta a casa, no pude dejar de hacer algo que nunca había hecho en los cambios de moto: miré hacia atrás, para darle el último adiós. Y me pareció verla sonreír, tranquila, sabiendo que me dejaba en buenas manos a lomos de su hermana mayor. Ojalá yo pudiera decir lo mismo. Espero que mi F800GS también acabe en buenas manos.

Siguiendo con los posts técnicos sobre el viaje al Cabo Norte, analizaré el equipamiento personal que he utilizado durante el viaje. No quiero sentar cátedra, solamente quiero dar mi opinión tras un uso exhaustivo del material.

Traje BMW StreetGuard 3.
Fantástico. Lo he comentado varias veces s lo largo de estos días, pero es que el viaje ha sido más fácil gracias a las características del StreetGuard 3. yo pensaba que excepto en caso de caída, y partiendo de la base de prendas de calidad, no existirían apenas diferencias entre los trajes. Pero no es así. Una de las cosas que no tuve en cuenta a la hora de planificar el viaje fue la gran diferencia de temperaturas que me iba a encontrar. Desde los tórridos 35°C de la costa italiana hasta los escasos 5°C de algunos puntos escandinavos. Pensaba que con un un buen traje con forro térmico desmontable sería suficiente. Pero todos los moteros hemos sufrido llevar un traje negro de cordura en una ciudad en agosto: parar en un semáforo es una autentica tortura.

El StreetGuard 3 presenta dos características que hacen que la dureza de un viaje como este se haya minimizado. Por un lado, el C_change o membrana biónica climática  abre o cierra los poros según la temperatura. No diré que llega a la ventilación de una chaqueta perforada de verano, pero desde luego mucho mejor que las corduras de todo tiempo sin forro. La segunda característica sorprendente es el tratamiento Coldblack , que hace que los rayos solares de reflejen en un gran porcentaje, a pesar de ser negra; un gran confort sobre todo en ciudades. Obviamente, como buen equipo motero que se precie, tienes la posibilidad de incorporarle el forro que te protegerá de temperaturas más extremas, así como una cremallera que une pantalón y chaqueta dejándolas en una sola pieza. Si hablamos de seguridad, el material del StreetGuard 3 es capaz de resistir la abrasión del asfalto de una manera impecable, aunque afortunadamente este punto no tuve que comprobarlo.

Casco BMW System 6.
Tenía muchas ganas de probar este casco. Estéticamente impactante, sobre todo por la parte posterior, con las nervaduras verticales que marcan el estilo del casco y con las siglas BMW en material refractante negro. Por delante, tengo mis dudas sobre su diseño estético con la mentonera cerrada, pero para gustos, los colores. Por cierto,el blanco perla metalizado le queda genial a este casco.

Si hablamos del confort de marcha, no hay discusión. No será el casco más ligero (aunque tiene un o eso muy contenido para un convertible), pero el nivel de confort es excepcional. Y puedo hablar con conocimiento de causa, después de tantas horas de uso durante tantos días seguidos. El interior de Alcántara y la cuidada aerodinámica hacen que cruceros a alta velocidad se traduzcan en completo confort para la cabeza y los hombros. El ruido a alta velocidad es otro de los aspectos donde el System 6 se merece un sobresaliente, ya que es el convertible más silencioso que me he probado. Puede que haya algún integral más silencioso, pero en su categoría creo que BMW gana por goleada.

Guantes BMW ProSummer
El complemento ideal a todo el equipo. No son guantes de invierno ni de verano, lo dejaríamos en “entretiempo”. O lo que es lo mismo, que vale casi para cualquier época. Aguanté tranquilamente con ellos temperaturas de hasta 10ºC sin pensar siquiera en cambiarlos por los de invierno. Y soporté los más de 25ºC de algunos lugares con ellos puestos, lo que demuestra su polivalencia. Sobre todo cuando llueve, donde su membrana de Gore-Tex los hacen completamente impermeables. Y todo ello con un tacto sorprendente. Podía accionar sin problemas los minúsculos botones del GPS (toda una hazaña con los guantes de invierno), cosa que es de agradecer cuando tienes que recalcular o buscar rutas alternativas.

En definitiva, he llevado un equipamiento que sorprende por su versatilidad en todos los frentes, tanto bajo la incesante lluvia noruega como en los gélidos días por encima del Círculo Polar Ártico o las calurosas jornadas de Croacia o Eslovenia.

Faltan escasamente dos días y ya es hora de finiquitar tareas largamente pospuestas. El casco y la navegación son los temas en los que actualmente estoy enfrascado. Me falta muy poquito para concluir el roadbook de los 14.000 km.Para los que no quieran utilizar Google, el roadbook no es más que una lista de todos los lugares en los que hay que tomar una decisión en cuanto a la dirección a seguir; cambios de carretera, salidas de autopista, lugares a visitar… todo detallado. Kilómetros desde el inicio de jornada, kilómetros desde el último punto, indicación a seguir y carretera son alguno de los parámetros que he utilizado. Sí, ya sé que llevo un GPS con el que la navegación deja de ser un problema, pero mi afición aeronáutica me lleva a tener sistemas duplicados y redundantes. Y como llevar dos GPS (a pesar de que la semana pasada tuve tres nuevos entre mis manazas) no entra dentro del presupuesto, me incliné por sistemas más artesanales.


Otro punto que acabo de finiquitar es el tema del casco. Finalmente será este impresionante BMW System 6 nuevecito que acaba de llegar cedido por BMW (gracias de nuevo!) Ya he instalado fácilmente el sistema de comunicación Midland BT2 (que se desmonte todo el interior del BMW es de gran ayuda, así como que ya tenga los huecos pertinentes para los auriculares…). Guantes de verano impermeables también ya están tachados de la lista, también gracias a BMW. Ahora solamente queda cosas nimias como equipaje, botiquín y seguramente otras cosas que ahora no recuerdo, aunque espero hacerlo antes de dos días… Se aceptan sugerencias.

Menos de una semana. Eso es lo que queda. A pesar de todo, no estoy nada nervioso. Los próximos 5 días son lo suficientemente ajetreados como para que aún no me ocupe del sexto.

Este domingo nos hemos ocupado a ultimar detalles sobre la navegación. El nuevo sistema de alimentación del GPS ya funciona, después de que la semana pasada se librara una tremenda batalla entre los 12 voltios de la batería de la BMW y los ridículos 3 voltios del GPS. Pero ahora mi nuevo GPS (y van…) funciona perfectamente.


También nos hemos “inventado” un fantástico roadbook con un tupperware, una percha del IKEA y una cámara de bici, que ha quedado la mar de aparente a la par que funcional.

El tema del “alojamiento” lo llevo encima. Una tienda de campaña y un saco de dormir irán en el asiento trasero, convenientemente impermeabilizados y asegurados mediante el fantástico Pacsafe. Hoy he hecho las pruebas y no se mueven de su sitio, y además me proporcionan una comodidad extra al poder apoyar mis riñones en el saco.

Y por último las pegatinas. Los adhesivos comienzan a poblar las maletas. De momento hay pocos, espero que esta semana me den los que faltan. Pero la moto ya parece otra cosa. La BMW está casi lista, faltan pequeñas (o grandes) cosas, que igual llegan o no… pero yo ya estoy tranquilo: puedo comenzar la aventura con lo que tengo actualmente. Así, que ahora solamente me falta esperar que pase el tiempo… y que sea rapidito, por favor. A veces quieres parar el tiempo y no puedes. Y otras quieres acelerarlo y no lo consigues. Si alguien sabe hacerlo, que me lo cuente, por favor. Es de vital importancia.

Quedan 8 días para comenzar la ruta, y aún quedan muchas cosas por hacer. No me extraña, ya que me caracterizo por dejar siempre las cosas para el último momento, pero estoy tranquilo porque lo fundamental está ya solucionado, y en mayor o menor medida podría partir mañana mismo.

Una de las cosas que no he querido dejar para el último día es todo el tema de seguridad. Soy consciente de que no es una super-aventura, y que no me voy a mover de Europa, más o menos civilizada, pero no me apetece quedarme tirado o tener que intensificar mi aventura de manera no prevista en los hospitales de Letonia, por poner un ejemplo. Por eso he encargado la seguridad a las más altas esferas.

Una cinta con la medida del Pilar de Zaragoza y una medalla de oro. Son dos objetos importantes para mí, que simbolizan a dos personas que ya no están aquí, pero que seguro que (si está en sus manos) velarán por mí desde allí arriba. El gaditano y la maña seguro que me apartarán más de un reno y me avisarán de algún que otro peligro tras esa curva traicionera. A uno le debo ser como soy y que me comprara la primera moto, que incluso llegamos a compartir. A la otra le debo todo el apoyo que me brindó siempre en todas las decisiones que tomé, incluso las más impopulares; y seguro que lo seguiría haciendo, ella era así. Una parte del éxito de esta aventura será de ellos.

A pesar de eso, también me he hecho socio de una importante compañía de esas que te recogen en cualquier sitio si te quedas tirado y que tiene helicópteros de esos amarillos con letras negras. Si se hubieran estirado en el patrocinio, hasta habría puesto su nombre.

De todas maneras el principal responsable de la seguridad del viaje seré yo, así que haré caso de lo que decía aquel viejo piloto: “recuerda, el puño del gas funciona en los dos sentidos”.

Hoy he zanjado el tema de los neumáticos de la F800GS. La idea era ponerle unos de segunda mano hasta que saliera de viaje, para lo que falta escasamente un mes. Me preocupa bastante la duración de las gomas una vez en el viaje, para no tener que hacer malabarismos si he de poner unos nuevos, pongamos que en Eslovaquia. Así que esperaba a casi el último día para ponerle los zapatos nuevos a la BMW.

Pero si analizo lo que me han durado la pareja de Metzeler Tourance (EXP detrás, normal delante), no tiene sentido esperar más a cambiarlos: me han durado la friolera de 20.500 kilómetros! Es cierto que estaban desde hace semanas para tirarlos, pero creo que queda más que confirmado que me durarán todo el viaje.

Desde hace unos días el logotipo de Metzeler está entre los patrocinadores y amigos, ya que desde Pirelli-Metzeler España me han cedido gentilmente un juego de gomas. Y además me han aconsejado que ponga los Tourance EXP tanto delante como detrás, dado el tipo de pistas que voy a recorrer. Su experiencia bien vale que les haga caso, y así lo he hecho. También me han comentado que en Agosto (aunque no creo que haga mucho calor en Noruega), con esas tiradas tan largas diarias, y con el asfalto muy abrasivo que hay por el norte de Europa, no creen que me duren otros 20.000 kilómetros. A pesar de eso estoy tranquilo porque en este viaje de 14.000 kilómetros tengo 6.000 de margen.

También hacer mención de RODI, los especialistas en neumáticos que me han montado los Metzeler sin coste alguno, y aún está por ver otras colaboraciones. Asimismo comentar el apoyo del T2L, el equipo de resistencia con el que corro algún que otro campeonato de aficionadillos, y de Garclima, que es nuestro patrocinador casi exclusivo del equipo de resistencia, que también merece una mención en este viaje aventura.

Así que como veis, mis maletas van a ir muy bien decoradas. No sé dónde voy a poner los típicos escudos de los países visitados, ya que el espacio está reservado para los amigos.

Una de las cosas que me trae más de cabeza son los neumáticos. Cualquier motero sabe que son un elemento importantísimo de seguridad. Unos neumáticos en mal estado pueden convertir un agradable paseo en un infierno: pérdidas de adherencia en curva, una frenada inesperada, charcos… o incluso un pinchazo. Por lo tanto es fundamental elegir un buen neumático dependiendo del uso que le demos a la moto. En el caso de las trail, además hay que valorar el porcentaje de uso off-road que le vamos a dar.

En TheLongWayNorth mayoritariamente pisaré asfalto, prácticamente en su totalidad, excepto en algún desplazamiento a alguna lugar más agreste o acceso a zonas de acampadas. La primera opción que se me ocurrió es montar unos neumáticos completamente asfálticos a la BMW F800GS, pero verdaderamente no tengo ni idea cuál sería el comportamiento de la moto con estas gomas, ya que no las he montado nunca. Además, aunque sean pocos kilómetros, no quiero tener sustos con la moto tan cargada en pistas de tierra con ese tipo de neumáticos. Así que han quedado descartados.

Actualmente llevo montados unos Metzeler Tourance, que ya están pidiendo un relevo. Me han funcionado bien en asfalto, y no tan bien en pistas, pero suficiente si no te dedicas al enduro. Además llevo el Tourance EXP detrás, mucho más asfáltico que el normal. Comparados con los Bridgestone Battlewing que llevaba la BMW de serie, han tenido una duración similar (unos 15.000 km, aunque aún les puedo sacar 1.000 o 2.000 más…), un comportamiento en carretera quizá mejor, y claramente superior en off-road (sobre todo el delantero, que no es EXP).

La duración del neumático es importantísima en esta aventura, porque es primordial llegar con las mismas gomas con las que salí: no puedo planificar un cambio de neumáticos de una manera sencilla, y creo que será imposible encontrarlos de un día para otro por ejemplo… en Lituania. Así que necesito un neumático que me dure al menos unos 15.000 kilómetros… y las dos marcas lo cumplen. La F800GS tiene la particularidad que gasta por igual el delantero y el trasero, por lo que los cambios son dobles, cosa que facilita montar siempre el mismo tipo delante y detrás.

Como ya he dicho, los Tourance que llevo actualmente están tocando a su fin, pero tengo que apurarlos (dentro de la seguridad, obviamente) al máximo, porque si monto ya los nuevos, y visto el ritmo de kilómetros que le hago a la moto, no me durarían toda la ruta. Una opción es buscar y encontrar gomas de segunda mano, para usarlas hasta el inicio del viaje, para después montar las definitivas. De momento voy controlando los neumáticos casi a diario, para no tener sorpresas.

Otro punto importante es el tema pinchazos. Los sprays no funcionan, los kits reparapinchazos no sirven para neumáticos con cámara… así que solamente me queda el recurso (aparte de llamar al RACC) de cambiar la cámara… cosa que es muy difícil con el caballete lateral que lleva mi moto… así que estoy pensando en ponerle uno central para el viaje, exclusivamente para poder quitar rueda y cambiar cámara. Hace unos meses se me ocurrió desmontar la rueda trasera tras un pinchazo y gracias al gato del coche y a su rueda de repuesto pude mantener la moto alzada mientras lo hacía… Por lo tanto es indispensable el caballete central. Seguiremos dándole vueltas.

En definitiva, parece que la opción más sensata sería montar exactamente las mismas gomas que llevo ahora, las Metzeler Tourance (EXP detrás, normal delante), que me han dado un buen compromiso entre duración y agarre en casi cualquier circunstancia. Qué experiencias tenéis vosotros?